noche del 29 de julio, a las 22:45 pm, a las afueras del parque principal en la zona este...
él está lleno de sangre seca y parece que se sacude o que tiembla. quizá no esté ni sacudiéndose ni temblando, pero es cierto que está moviéndose. se mueve tan rápido como el diafragma hace el curso de arriba hacia abajo, presa de un aliento agitado que retumba en sus oídos con fiereza. sale eyectado desde la profundidad de su encierro y no lo guía ni el pulso ni el temple si no algo más temible y desesperado, por eso se golpea con ramas en el rostro y el rostro se magulla y la tierra húmeda lo entierra hasta los tobillos y nuevamente debe salir a flote y debe seguir moviéndose como esas moscas que se golpean contra las lámparas en los patios de devil’s marsh. hay un ruido que lo acompaña y no sabe si es que lo están persiguiendo o si es que él se está acercando a ese ruido que es como de una maquinaria grande y pesada, tal vez más grande y más pesada que el mundo. cree que es el ruido de la última batalla o el de una pesadilla. observa una gran y fuerte luz blanca. se enceguece un momento, más termina siguiéndola. así se abre paso entre la gente, a la cual él no ve ni nota. esta gente tampoco parece notarlo, ni siquiera con la sangre seca ni con el aliento desesperado ni con el calzado lleno de tierra negra. pero tú sí lo notas. tú sí lo ves. y él, por un momento, cuando cruzan sus miradas, pareciera que te ve también. y pareciera que ve más allá de lo que quieres que note nadie. por eso sabes su nombre, pero no lo susurras. es brown.










