DEAMBULO; LUEGO SÉ DE LA PÉRDIDA
Pienso caminar hasta un lugar al final del tiempo,
hasta el límite de la nada, hasta que cese esta lucha interminable conmigo mismo.
Existo, luego todo es bullicio,
imágenes tangibles,
imágenes intangibles,
escenarios inefables,
lamentos,
estruendos,
cadáveres occisos,
números,
figuras,
y por último un ingente silencio.
¿por qué existimos nosotros?; ¿qué tanto esperamos aquí?;
¿qué nos depara luego de estos cuerpos?;
¿de qué vale poner un nosotros en mi boca?;
¿quién nos librará de nuestra soledad?
Y se sienten como toneladas veintiún gramos,
quizá sea el peso de la ignominia cometida por
un dios imperfecto que no existe ni existió nunca,
una ignominia llamada alma.
Escucho estertores que se preguntan:
-¿qué habrá en los confines del infinito?,
¿por qué erramos condenados a morir en nuestro hogar,
y no podemos ir a morir más allá del firmamento azul donde solo yace
un océano vasto y negro?-
Tengo un pensamiento constante que no me deja,
una voz incesante que no se calla, y siempre reza: pobre humano.