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The hospital opened in 1923. The hospital has not closed since 1923. The faces in the windows have been there since the contamination. The ambulance arrived on Tuesday. The ambulance is still here. Different is what everyone becomes here. Down the hill leads to you. You arrived on a Tuesday. None of the patients ever checked out. The windows have always been watching.
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Historias Cortas de Terror: El Accidente
A lo largo de mi vida, he de reconocer que no he hecho todas las cosas bien. Supongo que eso lo puedo hacer ahora, en un punto en el que lo único que puedo hacer es meditar las situaciones que me han puesto en este lugar.
Hace años, salía con una chica llamada April. Ella y yo nos conocimos en el primer año de universidad en una fiesta de bienvenida. Ella estudiaba medicina, y yo, a falto de imaginación, abogacía. El oficio venía de mi padre, y de su padre, era algo familiar.
April y yo estuvimos saliendo por algo más de un año y, en este momento, puedo decir que fui un idiota con ella. En mi novedoso brote de sinceridad, puedo decir que era un imbécil; mis celos podían llegar a ser enfermizos, era muy controlador con ella, algo que finalmente sentenció nuestra relación cuando la golpeé una noche de borrachera después de una fiesta. Varios amigos llamaron a la policía pues el escándalo que estaba haciendo era demasiado. Pasé unas horas en la jefatura de policía hasta que mi padre fue a sacarme de ahí y, para cuando volví al apartamento que compartía con ella, se había ido.
Debí dejarlo ahí, pero el despecho era fuerte. April llegó a dejar la universidad y yo, como él desgraciado que era, la empecé a acosar. Iba al trabajo que había conseguido, la esperaba en el estacionamiento, daba un par de vueltas alrededor de la calle de ella, en mi peor momento llegué a arrojarle un par de piedras a la ventana de su habitación y gritarle.
Bebía mucho y en mi interior crecía el odio.
La policía, después de un largo tiempo, me entregó una notificación de restricción, ella la había solicitado con mucha dificultad pero con una prueba en video donde yo estaba pintando con aerosol algunas palabras en su coche, no importaba si mi apellido fuera de importancia, el juez terminó por autorizar el pedido de restricción. Esa noche mi padre me gritó, pero no para regañarme sobre lo que hice estaba mal, sino de que había llegado a un escalón muy alto. “Esas cosas se mantienen en privado” fue lo que me dijo.
Me sentía avergonzado, pero sobre todo, muy enojado. Un papel no iba a detenerme, aunque en ese momento, hubiera deseado que si. Hace una semana me metí al estacionamiento de donde ella trabajaba, aproveche la cantidad de autos y personas que iban a hacer sus compras para pasar tan desapercibido como era posible, me deslicé bajo su coche y corté con una herramienta las mangueras de freno de su coche. Quería que tuviera un accidente, que sufriera pues, en ese momento, yo me sentía como la verdadera víctima.
Quizás cuando decía “quiero que sufra un accidente” me refería a que al tratar de frenar en un semáforo, siguiera camino y ella terminara chocando con un coche y saliera vagamente ilesa, quizás, en mi más despreciable momento, que quedará lisiada o algo así. No me esperaba que esa misma noche, tuviera un accidente en la carretera camino a su casa cuando trató de aminorar su marcha al haber querido pasar un coche y, en lugar de eso, fue directo contra un camión.
No voy a mentir, estaba en un estado de incredulidad único, pues no era lo que tenía en mente. No me sentía culpable, como dije, yo me sentía la verdadera víctima. Después del funeral, me empecé a sentir un poco mal por lo ocurrido, pero me aseguraba de estar lo suficientemente ebrio como para no percatarme de ello.
Ahora bien, de camino a casa, después de una fiesta, tuve una avería en mi coche que hizo que debiera estacionarse a un costado de la carretera. No sabía de motores, sólo sabía que si algo ocurría era cuestión de llamar al seguro pero, para mi suerte, en medio de la carretera no tenía señal. En ese punto, podría simplemente haberme quedado dormido en el coche, que un policía me despertase en la mañana y me ayudara a volver a casa, pero estaba tan ebrio que tenía miedo de dormirme y tener algún problema al hacerlo.
Entonces, fue cuando lo vi. A lo lejos, un coche venía a la lejanía, un viejo Peugeot de principios de los dos mil venía con sus faros encendidos e incandescentes. Agité mis brazos torpemente para llamar la atención del conductor quien lentamente fue aminorando su marcha hasta detenerse a mi lado. La ventanilla del copiloto se abrió y una voz femenina resonó.
“¿Necesitas un aventón?” me dijo esa mujer a la que apenas podía ver la silueta dentro del coche.
“Serías mi ángel de la guarda si lo hicieras” le respondí sonriente y con galanura.
La chica me abrió la puerta y entré al coche.Puesto que dentro del coche estaba oscuro, no podía ver bien los rasgos de ella. Parecía joven, de cabello largo y castaño. Obviamente, empecé a hablarle en un intento de sacarle quizás su número de teléfono o algo.
“¿Estudias en la universidad?” le pregunté de un momento a otro.
“Estudiaba” me respondió ella con simpleza. Ella pareció soltar un suspiro antes de proseguir “tuve un par de problemas y me vi obligada a dejar este semestre”
“Vaya mierda, ¿qué ocurrió?” le pregunté al instante.
“Tuve un problema con un ex-novio” me dijo sin reparo “vivía con él, y las cosas se salieron de control por lo que tuve que dejar la carrera para alejarme de él tanto como me fuera posible”
“Diablos, el tipo debe ser problemático, ¿cierto?” le dije sin mucha comprensión, el alcohol estaba aún recorriendo mi cuerpo “Pero aquí no tienes problemas con él, ¿verdad?”
“Oh no, las cosas fueron para peor” exclamó con una negativa de su cabeza. “Me acosaba en mi lugar de trabajo, me acosaba en mi casa. No parecía detenerse por nada. Incluso saqué una orden de restricción contra él, pero eso no pareció detenerle”
Aquello debía parecerme familiar, lástima que era tan tonto que volví a preguntarle “¿a que te refieres?”
“Hace una semana, él cortó mis frenos”
Aquella frase sentenció mi cabeza. De un momento a otro, ya no estaba ebrio, sino que estaba más lúcido de lo que jamás me he sentido en mi vida. Debí suponer que algo andaba mal cuando vi el coche, en esa precisa carretera, pues ella conducía un Peugeot.
Después de eso, el silencio se apoderó del coche. No sé cuánto tiempo llevamos en la carretera, pues mi teléfono que estaba casi en la totalidad de su batería se ha agotado y la carretera parece no tener fin. La puerta no se abre, y cuando tuve la oportunidad de verle a la cara, ella tenía una sonrisa torcida en ésta.
“Tuviste suerte de que haya sido yo quien pasara por ti, ahora podrás ir a donde debes”

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MR. SELF DESTRUCT II - A new personal painting in my upcoming My Shadows Vol. II dark horror art book. This one is all about the unhealthy stress of being your own worst enemy and inner self critic, when things build up too much to a breaking point. Also check out a picture of the original ink, pencil and marker illustration from one of my many sketchbook that I scanned and painted in @photoshop with my @wacom intuos pro tablet. The title is inspired by the @nineinchnails song from their 1994 album "The Downward Spiral". Check out prints of my original 2015 Mr. Self Destruct digital painting and the My Shadows Volume 01 art book on my Online Store at my website. Released as an early access for my patrons on my Patreon, check out the link on my profile to check it out. Let me know what you think, I've got a lot more dark personal artworks like this one coming soon. Thanks for the support and all the best! 🤘💀 - Austen Mengler #horrorart #myshadows #austenmengler #darkarts #creepy #surrealhorror #horrorbooks #horrorartist #nin #darkartandcraft #mixedmediaart #digitalpaintings #darkhorror #arthorror (at Perth, Western Australia) https://www.instagram.com/p/CF9OeQRjU-C/?igshid=ucly27jgjmdm
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