Hoy descubrí que hay islas que no se ven en la superficie.
Que se han ahogado. Que están suspendidas, sumergidas.
Sigo explorando los abismos del lenguaje,
a partir de nuevas figuras persona-isla.
Pero hoy, mi emoción me llevó más allá de las palabras.
Me llevó a mirar el agua que rodea a las islas-persona:
el agua que las une, que las separa.
Cada trazo contiene un gesto que ha estado emergiendo de mí como fuego...
acá desde mi desborde emocional y mi congelamiento comunicativo.
Hasta mañana (acá es de noche).
P.s.1: sigo tejiendo ese mapa que estoy armando,
ese que respira entre abismos, viento y ala.













