SILVER CHAINS
Puede que no sea uno de los juegos más conocidos de terror, como Silent Hill, Resident Evil, MADiSON… pero me parece totalmente normal que no lo sea.
¿Por donde empiezo? Hay tantas cosas que me llamaron la atención de este juego… Sinceramente, tenia otras críticas preparadas antes de hacer esta, pero ayer se lo pasó mi novio mientras yo aportaba con mi sobresaliente intelecto para conseguir descifrar los puzzles hechos para superdotados, por supuesto ayudados también por una guía. Llegaba un momento en el que el juego se volvía una pesadilla, pero por la complejidad de los puzzles en algún momento, era bastante pesado al final.
Nos ubican en una casa totalmente enorme, bueno una casa no, una mansión. Y no es de estos juegos en los que no te enseñan la mansión entera, no… Aquí tienes que explorar el sitio entero, sin un mapa por supuesto, añadiendo el hecho de que hay como pasadizos secretos que hacen que atajes hacia otros sitios. Para la gente como yo, que no se acuerda de que ha desayunado, es una m*erda, porque evidentemente no te acuerdas de prácticamente nada. Tres minutos cogí el ordenador para resolver un problema con una lámpara de la mansión. Tres minutos, y prometo que me perdí incluso más que jugando al MADiSON (y eso ya es decir, aunque la casa era más pequeña).
La ambientación hay que reconocer que no estaba mal, de vez en cuando se escuchaba el crujido de las tablas de madera cuando el protagonista camina sobre ellas, o sonaban los truenos de fuera, o trozos de la casa se caían. Se supone que nos ubica en una mansión abandonada, y la verdad es que la impresión de deterioro está muy conseguida.
Pero con la ambientación no consiguen que me guste un juego, lo siento. El asunto de “jumpscares”, no hay demasiados la verdad, alguno, sí, pero tengo que decir que son relativamente predecibles. Sinceramente, creo que me asustaba más cuando abría las puertas que cuando de verdad había un “jumpscare”. No es un juego precisamente que de miedo en ese sentido (ni en ninguno), la verdad.
Ahora viene la mejor parte, que es hablar de los “enemigos”… por favor, creo que no me había reído tanto desde hace mucho. El enemigo principal podríamos decir que es la loca de los gatos pero sin tener gatos. El pelo hacia arriba como cuando me hago las mechas en la peluquería, ojos enormes como Gollum y estaba tan mal hecha que se supone que “caminaba” pero era como si flotara dando pasos. Una risa. No solo eso, se supone que te persigue durante dos segundos un par de veces y tienes que esconderte (yo no soy muy fan de esa jugabilidad pero bueno), pero si te atrapa te levanta y supuestamente te rompe el cuello. Ni da miedo ni “jumpscare” ni nada, la pantalla se pone como si tuviera salpicaduras rojas y le faltaba un “YOU DIED” al estilo Dark Souls para que ya directamente quitáramos el juego. Luego hay un “enemigo final” que se vuelve más complicado por lo laberíntico que hacen el desván, pero puedo decir lo mismo que con la loca de los pelos, ni miedo ni “jumpscare” ni nada. Este enemigo es como un demonio del estilo cráneo de cabra y unos músculos que ya quisiera más de uno, junto con las típicas patas de cabra. La manera de matar al protagonista es lo mismo que la loca de los gatos, exactamente igual, así que no puedo decir mucho la verdad.
La historia te la van contando un poco como a trozos, y yo sinceramente no me enteré de nada. ¿Puede ser que sea porque rara vez me entero de algo? Puede ser, pero creo que mi novio tampoco se enteró de nada y eso que era él quien jugaba.
¿Recomiendo jugarlo? Sinceramente, no. No os perdéis mucho, la verdad… No merece mucho la pena…
Calificación: ⭐️ (una estrella de cinco).















