@kittykellermann
Ágata pensó por un momento en lo que estaba haciendo. ¿No era un poco irresponsable, por no decir peligroso, irse con un desconocido a “desayunar”? Estaba en un país extranjero del cual solo conocía la calle donde estaba su hotel, con un supuesto empresario de quien solo conocía su nombre, yendo a desayunar. ¿Y si realmente no iban a desayunar? ¿Y si era una trampa para secuestrarla y meterla en el tráfico de personas? ¿Y si sólo la secuestraba para su propio disfrute? Aunque podía ser factible, todo eso sonaba muy conspiratorio para su propio gusto. Observó con los ojos bien abiertos la majestuosa edificación a la que estaban entrando. Sí, había visto muchos palacios históricos en persona, pero nunca uno tan cuidado y magnífico. Todo respecto al lugar era un deleite para los hambrientos ojos de una artista. Hasta el más mínimo detalle era una obra de arte en si misma. No pudo evitar que la adrenalina le azotara el corazón con violencia, como si estuviera a punto de saltar de un precipicio. Cuando llegaron a un arco dorado de puertas cristalinas y cientos de detalladas flores doradas alrededor, el vehículo se detuvo. — Oh Dio mio, ¿es aquí? Es impresionante. —De un momento a otro, esas teorías que daban vuelta su cabeza fueron eliminadas. No sabía si por los brillos y la extravagancia del lugar, o porque no tenía sentido que un secuestrador la llevara a un lugar tan bello antes de, bueno, secuestrarla propiamente. Algo que le empezó a taladrar la mente, cuando ya estaba vacía de todas las tonterías previas, fue cuan costo debía ser ese lugar. Con suerte, podría pagar el café más económico y sencillo. O tal vez un vaso de agua. Ya vería que hacer.













