LIBERÉMONOS DE LAS CONDUCTAS COMPULSIVAS Y/Ó ADICTIVAS
«Cuando empecé a trabajar en una manera funcional de relacionarme conmigo misma y con los demás, estaba furiosa por tener que empezar otro proceso. Siete años antes había empezado a recuperarme de la dependencia química. No me parecía justo que una persona tuviera que tratar dos cuestiones importantes en una sola vida. He superado mi ira. He aprendido que mis recuperaciones no están aisladas una de la otra». Anónimo.
Muchos de nosotros estamos re-aprendiendo a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás y de cuestiones relativas a otras posibles dependencias como las sustancias, el juego, a la comida, al trabajo o a la adicción sexual.
Algunos de nosotros estamos tratando de liberarnos de otros trastornos compulsivos, que van desde CUIDAR OBSESIVAMENTE a los demás a SENTIRNOS COMPULSIVAMENTE desgraciados, culpables o avergonzados.
Una parte IMPORTANTE de nuestro crecimiento y desarrollo personal es PERMANECER LIBRES de conductas compulsivas y/ó adictivas. La liberación que ello produce nos da la entrada al gran salón de la vida que se llama VIVIR SANAMENTE.
Podemos hacer ondear la bandera blanca o permitir que todas esas conductas adictivas nos sometan y nos ganen la partida en el juego de la vida.
Podemos volvernos a un Poder Superior a nosotros mismos para que nos libere de nuestra conducta compulsiva. Éso lo sabemos ahora.
Una vez que nos comprometamos con nosotros mismos y comencemos a trabajar ACTIVAMENTE en nuestro proceso, Nuestra Guía Interna nos dará la fuerza para mantenernos firmes y no flaquear ante aquellas conductas adictivo y/o compulsivas que hemos identificado ya.
Todas las mañanas pidámosle a Dios que nos ayude a permanecer libres de conductas adictivas y compulsiones. Démosle gracias por habernos ayudado el día anterior.
”Hoy pondré atención mi proceso. Teniendo presente que antes que pueda trabajar en los puntos más sutiles, tales como mis relaciones, debo estar libre de conductas adictivas”.
Tratando de entender muchas veces vamos repitiendo patrones disfuncionales.
Las dependencias (adicciones) pueden ser entendidas desde varios ángulos, uno de ellos como compensaciones para no sentir, para no resolver, para no enfrentar, y tiene presentaciones variadas, sutiles, complejas: comida, drogas ilegales (marihuana, cocaína, metanfetaminas, tachas, etc.) y, legales (alcohol y cigarros), juego, compras innecesarias, trabajo, sexo y ejercicio compulsivos, psicofármacos (somníferos, calmantes, ansíolíticos, etc.) que muchas veces no necesitamos, y a los que recurrimos sin que haya una prescripción médica, y también una de las más sutiles y silenciosas: la adicción a las
relaciones = codependencia.
En las “compensaciones” hay estrés, dolor, vergüenza, humillación, ansiedad, ira, miedo de sentir, sensación de incapacidad (pensamos que no podríamos, incluso que moriríamos), y encontramos una forma de ‘anestesiarnos’, de sobrecompensar, de no sentir... Resolvimos disfuncionalmente.
Hoy es momento de dejarnos sentir, de enfrentar, de resolver; hoy sabemos que podemos, que nosotros y nuestra familia hemos/han hecho lo mejor que hemos/han podido.
Respiremos, y movámonos a vivir libremente, dejándonos sentir. Aceptar el dolor, la frustración, la tristeza, el fracaso, permite disfrutar de la alegría, el afecto, el placer, la calma, el silencio... el amor.












