Así se vivió el CMD FEST 2019
En esta edición del CNTRL FEST ahora mutado a su "análogo mac" CMD FEST, comenzó muy temprano sin mayor aliciente ni expectativa a lo que se sucedería. Aunque llegamos más o menos al son del comienzo, nos perdimos el primer acto de Arnaud Rebotini.
Al llegar, se sentía la robustez y enorme producción del evento con una puesta en marcha a lo grande pero con algo de pérdida sonora en los laterales del festival y con unas pantallas poco útiles. Comenzamos con unos transgresores y limpios Xeno & Oaklander, haciendo alarde del también minimalismo de la época.
Justo después entró a escena uno de los actos más esperados y más contundentes del día y como le caracteriza a la guerrera Boy Harsher, se llevó la palma ganándose a un público entregado y sabiendo a cada segundo con su poderoso set el cómo congeniar con su pareja a través de gadgets análogos y generar el baile en todos y cada uno de los asistentes. Sin dudas el mejor acto del día. Su sonido atrajo desde "Come Closer" y “Motion” a un frontón casi lleno a pesar de la hora.
Gracias al reingreso se pudo respirar aire fresco para una tarde que se avecinaba larga. Con poca seguridad dentro del evento pero con mucha intensidad sonora, volvimos a entrar en The Golden Filter demostrando su comunión a la progresión de una electrónica más contemporánea y su afinidad al sonido de los labels como "Correspondant" , "Talk Talk Talk" y "Dust" que se encargaron de explotar por completo la nostalgia ochentera en el venue.
Dejaron el escenario mucho más prendido de cómo lo agarraron y listo para que ADULT lo terminara de destrozar. Se nota la comunión de la pareja sobre el escenario. Su fuerza a momentos se nos hizo demasiado contundente para la hora, quizás en otro horario hubiese sido más armónica su ejecución.
El set del auténtico pseudónimo de Bostich, Ramón Amezcua, terminó de encender al público cuando entró al escenario nitzer ebb, con un trabajo instrumental muy rico en sonidos, aunque con un sonido más bajo de lo normal para el vocalista. El cuarteto se apoderó por completo del foro, haciendo notoria la contundencia y los galones encima del escenario y terminando por deleitar a los asistentes.
El día casi terminó por concluir con el set más esperado por los fans TR/ST, quienes no dejaron de hacernos bailar al ritmo de de sus cadenas y movimientos extravagantes encima del escenario. Desde luego nuestra mejor conclusión a un festival marcado por la divergencia en cuanto a estilos, vestimentas y personalidades pero con el denominador común de establecerse como una alternativa sonora a los festivales de la Ciudad de México.
CMD fest se coronó como un festival de unión entre géneros y personalidades, de confluencia entre la divergencia de estilos y con un factor en común, el culto al EBM y la nostalgia de los 80, aún reminiscente en nuestra música electrónica contemporánea.