XVI. The Tower — What does your muse consider to be the worst thing that ever happened to them?
El amor no había desparecido de la noche a la mañana, había sido algo lento, algo que había comenzado con sentir que la presencia del chico le agotaba y había evolucionado en forzar risas, en obligarse a hacer cosas para evitar enojarlo. Generalmente lograba engañarlo, pero con el chico sobre ella se sentía ahogada, atrapada a tal punto que ni siquiera sus pensamientos podían dejar aquella cama, aquella habitación con olor a encierro, a miedo.
“Basta” pidió casi inaudible mientras que sus manos en el pecho del chico se confundían con un contacto más, hasta que juntó suficiente fuerza para empujarlo, separarlo lo necesario como para intentar salir. Capaz que le costó procesar el dolor en su muslo porque le costaba creer que estaba preparado para una situación así, que sabía lo que le estaba haciendo.
La cicatriz está más que clara sobre su pálida piel, recordandole que la sangre en las sábanas era de ella, recordandole la elaborada mentira que repitió cuando habló a solas con los médicos, recordandole que se hubiera sentido mucho más afortunada si la navaja hubiera hecho contacto con su arteria.