“Ya cállate, Olliber,” bramó tan fuerte como pudo, las palabras quedas de Chanho entrándole por una oreja y saliéndole por la otra. “Dime tú, ¿cómo esperabas que te tomara en serio, eh?” Entonces demandó una explicación lógica, enterrando uno de sus dedos en la primera zona libre que halló de su pecho. “¿Qué sabes tú de mi para estar armando escenas y humillándonos así, eh?” Clavó su dedito una vez más, y otra vez. “No sabes nada, ¡nada! ¿O qué era lo que querías? ¿Acostarte conmigo nada más? Wow, no puedo creer haber dejado pasar a alguien así.” Y, para finalizar, le regaló una sonrisa ácida y dolida, con sus mejillas al rojo vivo y los ojos cristalinos como producto de la rabia que sentía. “Y nunca planeé burlarme de ti, ¿de acuerdo?”
Le queda más que claro que no tiene mucho que hacer allí, más que quedarse del lado de Sunhwa y estar atento a que la situación no se vaya a un plano peor, sabe que con todo este ambiente de alcohol y desenfreno total hay muchas, muchísimas cosas que pueden salir terribles. Por eso cuando Olliber se acerca hasta él y le mira de tal forma, él simplemente respira hondo, y lo contempla con mucha seriedad. "Creo que no me escuchaste así que seré más claro. Este no es momento para hablar de un tema como éste." Contesta, ignorado en todo lo posible cualquier vía de conflicto. "Si tanto quieres a Sunhwa, por favor déjala pasar un resto de noche tranquila y no llevemos estas cosas a los extremos." Da un paso atrás, tan sólo para quedar un poco más cerca a ella. "¿Estás bien?" Le pregunta con calma, tampoco pretende encenderla en ese instante.
¿de quien era la culpa ahí?, ¿suya?, ¿de sunhwa?, ¿a quien echarle el peso entero del asunto en los hombros?, olliber no era un hombre romántico, no tenía otras maneras de demostrar lo que sentía más que con actos estúpidos e insensatos, he ahí la prueba de aquello. ‘puedes pensar lo que quieras, sunhwa.’ furtivo, como nunca le había hablado, despectivo se dirigió a la mujer antes de alejarse un paso, para pensar mejor lo que quería hacer, la decisión correcta que aunque seguía viéndose como un plan borroso, se aparecía en su mente. no, estaba muy borracho para hacer lo correcto. ‘a la mierda.’ & ahí, con gran impulso dio un golpe al hombre aquel, ahí en su rostro, con tal fuerza que dejó por unos segundos su mano entumida. no ganaría nada aquella noche, eso lo sabía, pero su orgullo pedía hiciera algo o de otra manera, no estaría tranquilo consigo mismo. ahí, esa era la despedida al asunto, su manera de darse por vencido en la mujer. ‘no te lo tomes personal.’ escupió. ( @svnhwa ; @chanhccc )