mentira fresca
Primero: un alto grado de interés en los sentimientos de la otra persona, dÃgase aquella a la cual se miente. Éste recibidor de la falacia debe ser protegido en todo momento de el dolor que le representarÃa lidiar con la verdad. Segundo: Salir corriendo. Entiéndase abandonar el tema los más pronto posible, esto se puede lograr con la técnica Quijotesca de sacar las espadas y lanzas al más mÃnimo signo de ofensa. Desarrollando más lo anterior: cuando creamos que la venta deja de ser un castillo, triplicaremos el esfuerzo mental y añadimos fuerza al tema con preguntas que no tienen respuesta: ¡¿tu no me crees que yo no miento?... ¿la veritatis por de frente?! Finalmente: creerse la mentira, es decir poner, mente, alma, cuerpo y todo lo demás en el hecho de que 2 + 2 son 5  Â









