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Un rediseño de cebra con parasaurolophus
Dany
The aristocrat and zoologist Lionel Walter Rothschild touring the streets of the British capital in a carriage pulled by zebras in 1894
Colorized photograph: Mendoza Antigua IG

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Toda una vida juntos
VolvĂa a mi casa y casi a mitad de camino veo a unos cien metros a quien me pareciĂł la mujer más hermosa de mi mundo. DecidĂ arbitrariamente que ella era heterosexual y caprichosamente soñé con el hecho de que yo tenĂa algĂşn tipo de posibilidad de captar su interĂ©s. Hice mis cálculos: tenĂa cien metros para resolver cĂłmo hablarle, cĂłmo lograr la primera cita, cĂłmo pedirle matrimonio, dĂłnde conseguir el anillo, dĂłnde Ăbamos a vivir juntos, cuantxs hijxs no Ăbamos a tener jamás… tenĂa que resolver todo en los escasos segundos que me separaban de ella. Al consumir cincuenta metros de mi distancia del amor notĂ© que ella esperaba para cruzar la calle, lo cual empeorĂł las cosas porque si aquella mujer cruzaba antes de que yo la pudiera alcanzar me quedarĂa solo para siempre. Esas son las reglas del universo. Esa y no correr jamás. Cuando estaba a punto de alcanzarla el tránsito aĂşn insistĂa en prohibirle el paso, notĂ© que a diez metros de ella habĂa una cebra. Entonces me preguntĂ© por quĂ© no cruzaba por el paso peatonal, por quĂ© esa decisiĂłn porfiada de cruzar ahĂ y solo ahĂ, en ninguna otra parte. AbortĂ© la misiĂłn matrimonial, tirĂ© mi vida con ella a la basura, era inviable. Me di cuenta de que Ăbamos a discutir toda nuestra relaciĂłn y toda nuestra vida juntos por pelotudeces como por donde cruzar la calle. Vi el futuro otra vez pero a la luz de este nuevo dato y fue horrible, un fracaso rotundo. De repente la misiĂłn amor de mi vida pasĂł a ser la misiĂłn voy a cruzar antes que vos por que yo sĂ uso el paso peatonal. La cebra estaba diez metros más allá de ella, la mujer ya-no-tan-hermosa tenĂa bastante tiempo de ventaja. PasĂ© a su lado sin dirigirle la palabra, ofendidĂsimo, y cuando crucĂ© efectivamente antes que ella lo hice mirándola, con cara de “que te quede claro que por no hacer un mĂnimo esfuerzo de moverte diez metros a tu izquierda vas a seguir esperando por siempre, para cruzar y para encontrar al amor de tu vida”. Nunca me mirĂł, y yo me quedĂ© preguntando ÂżDesde cuando me convertĂ en este obediente que cruza por la cebra?
Acostumbradoalfindelmundolandia: linktr.ee/acostumbradoalfindelmundo
ÂżSabĂas que tienes rayas como una cebra? Se llaman LĂneas de Blaschko y son más interesantes de lo que imaginas.
Te contamos más a continúa:
Puede que no lo parezca, pero tendrás que confiar en nosotros: la piel humana está cubierta de rayas. Llamadas las lĂneas de Blaschko, o lĂn
¿Qué dice tu corazón?
Las tsotsiles no se saludan con un simple "hola, ÂżCĂłmo estás?". En cambio, preguntan: ÂżQuĂ© dice tu corazĂłn? Entonces, responden: "mi corazĂłn dice que..." Cuando lo supe, me sentĂ reconocida enseguida: lo semejante busca a lo semejante. Por eso, cuando estoy con ellas, me siento como en casa. Hay gente que piensa con el cerebro y otras con los sentidos. Yo soy de estas Ăşltimas: si se me nubla el corazĂłn, se acabĂł la vaina de analizar. Mi pensamiento se dispara como un bĂłlido, la cabeza empieza a darme vueltas. Y, en el peor de los casos, hasta puedo llegar a babear o a hablar latĂn. ¡Vade retro, Satanás! El conocimiento me llega como un chispazo, pero, luego, no sĂ© como justificarlo. Ahora ve tĂş, y ponte delante de un profesor seriezĂłn o de un señor mĂ©dico a explicarle eso. No hay por dĂłnde. Para colmo, las preguntas demasiado generales, me aturden: ÂżQuerrán decir esto?, ÂżO lo otro?, ÂżO lo de más allá?... Y me quedo callada. En ese sentido, más vale no decir nada, y parecer imbĂ©cil, que hablar y confirmarlo. Además, hay cosas que no me entran en la cabeza. Me cuesta un asumir que hay gente que actĂşa premeditadamente con maldad. Me falta esa forma de astucia que parece necesaria para andar por la vida. No tengo caso: aunque tropiece mil veces con la misma piedra, siempre me pillará por sorpresa. Y, entonces, se me nubla el corazĂłn. No soy una santa que caga. Nada más alejado. Es que, simplemente, esto me tocĂł en la loterĂa de la vida. Con toda sinceridad, hubiera preferido mil veces ganar la porra de los Recreativos. ÂżQuĂ© hago conmigo y con esto? Ganas de irme al monte y ponerme a cavar, no me faltan. La gente como yo, no suele estudiar. Se queda en el limbo, pensando que es inĂştil. Y, es que la educaciĂłn formal le resulta terriblemente tediosa. Al final, acaba creyendo que no entiende nada. Y huye. Yo, en cambio, sĂ© que si cuido mi corazĂłn y busco dentro de mĂ, puedo pasar un examen. Y ser como las demás... Cristina dice que antes de irme al monte, a cavar, tengo que llegar a Itaca. Mi corazĂłn dice que no lo sabe, ÂżY el vuestro?
Tam tan