@mverta
Su manada bajó en número tras el asedio del campamento. Los que no murieron en combate estaban gravemente heridos y los principiantes se dividían para ayudar a que la unidad no se viera destruida, trayendo provisiones y atendiendo a los afectados. Nadie se atrevía a reprocharle su jugada, porque una vez que Isis y su apestosa pandilla evacuaron; una gran parte del bosque se les concedió para acampar a sus anchas. Mas no les servía de nada haber ganado esa proporción de terreno sin los guerreros adecuados para protegerlo. Aunque no fuera la elección más grata, Andrei no tenía otro remedio que verse envuelto en negociaciones con jaurías de tierras problemáticas. Se había reunido con el líder de una de éstas, Pollux, y pese a que presentó sus mayores respetos, el licántropo no soportaba la esencia que desprendía éste. La quedada de ‘negocios’ comenzó con un juego de póquer, donde las lobas rodeaban al invitado y lo colmaban de atenciones para el desagrado de sus respectivos compañeros. Era habitual que éstas enloquecieran ante feromonas fuertes, y ambos machos las desprendían. Tragó un sorbo de esa cerveza rancia que capturaron sus muchachos, creyendo que con el cierre lunar de aquella madrugada sacarían algo en claro… hasta que las cuencas de Pollux quedaron estoicas ante la aparición de una figura poco inteligente ‘¿Quién es este cachorro?’ las pupilas de Andrei lanzaron una fría advertencia a la fémina, obligándola a no moverse ni un milímetro “Es una nueva incorporación, la tengo en enseñanza hasta que sepa sernos de utilidad”















