Y el humo azul nos envolvió y tú rostro y el mío se iluminaron con el reflejo de la punta de tu cigarro y yo te abracé y te di un beso en la frente y tú... me dijiste que las mujeres que daban besos en la frente eran las más sinceras porque allí, en la frente, era donde se fabricaban los sueños y donde se pegaban los botellazos.
Rafael Chaparro
















