Bety y la deconstrucción de la telenovela latinoamericana
Gente bonita del internet, una disculpa por la ausencia, siempre digo que ya voy a volver para siempre y algo sucede. Haré el mejor esfuerzo por traerles su notita semanal sobre cosas artísticas y culturales, por el momento tenemos una participación de:
La mayor parte de mi infancia la pasé al lado de mi abuela, a veces yo me ponía a jugar mientras ella escuchaba (porque era ciega) la televisión o dormía a la mitad de la telenovela, entonces yo terminaba siendo la espectadora. Sin embargo, a pesar de la cantidad de telenovelas que pasaron frente a mis ojos, sólo recuerdo una de aquella época: Yo soy Bety la fea, una de las telenovelas más populares del Latinoamérica de finales de los 90’s que narra la historia de Bety y su camino hacia el amor.
Recientemente Netflix la agregó a su catálogo de series y comencé a verla por mera nostalgia; sinceramente pretendía llegar al capítulo 10 y dejarla, no creí que me quedaría a ver el resto, pero hubo algo que me dejó atrapada hasta insistir en terminar de ver los 335 capítulos y es que descubrí un lado un tanto feminista, unos tintes de empoderamiento en la figura femenina, una narrativa en donde la líder de la historia es una mujer y más de la mitad de los personajes son mujeres, donde hay unos detalles de sororidad y aunque el final de Bety termina junto a su amado, no todas corren con la misma suerte, pero sí arreglan sus problemas emocionales.
Partiendo con el personaje principal, el único defecto de Bety es ser estereotípicamente fea, bueno, también ser sumisa se convierte en algo que juega en su contra, pero detrás de todo hay una mujer inteligente, fuerte y tremendamente intensa. Como antagónica está Marcela, contrario a Bety, ella es guapa y elegante, pero no menos inteligente ni fuerte, más bien, con mayor libertad sobre su vida y por ende sobre sus decisiones, Marcela viene de una familia un tanto más liberal que la de Bety, mientras que esta tiene una sobre protección abrumante por parte de sus padres.
Como personajes secundarios está “el cuartel de feas” el grupo de secretarias del área administrativa, donde se encuentra una variedad de mujeres con diferentes problemáticas de vida; una madre soltera, una mujer engañada, otra abandonada, una felizmente casada y un par de solteras; cuyos conflictos no terminan con estar emparejadas con el hombre de sus sueños y más bien, hay un crecimiento en la autoestima de cada una. En contraparte está la secretaria principal, quien es todo lo contrario a estos otros personajes, muy guapa, pero interesada y poco brillante, con problemas económicos permanentes que se niega a aceptar y cuyo fin es retar constantemente al resto de las secretarias.
El resto de los personajes femeninos, aunque secundarios, terminan siendo igual de complejos, escasamente una mujer se encuentra vacía, sin ideales, aspiraciones o con intereses estereotípicos, incluso cuando son presentadas las modelos o mujeres bellas, cada una tiene una personalidad compleja. Quizá, el factor común que une a todos los personajes es la belleza y cómo esta ha afectado la vida de cada una.
Por otro lado, los personajes masculinos lucen su machismo, encontramos esta constante objetivación de la mujer, todos miran a las mujeres bellas y se burlan de las feas, teniendo así a los responsables de esta constante lucha interna que todas sufren o viven de alguna manera; los hombres no muestran un interés en la mujer como persona, a menos que sea bella; sin embargo, existen un par de excepciones, dos hombres que desde su aparición muestran un lado humano sensible y colocan a las mujeres en un espacio igual al suyo, pero lo más destacable en este aspecto, es el personaje principal: Armando Mendoza, quien comienza siendo pareja de Marcela y termina como pareja de Bety y sufre una evolución paulatina durante la telenovela, deja de ser el hombre machista que cree que cualquier mujer está a su disposición para entender que la mujer es una persona.
Este cambio se destaca en varios aspectos, desde su decisión de terminar la relación con Marcela por el bien de ambos, hasta correr al que fuera su mejor amigo por su actitud de hablar de Bety como si fuera un simple objeto manipulable. Es verdad que hay un acoso constante hacia Bety, lo cual no es justificable; sin embargo, es relevante destacar que a pesar de eso Bety no cede a los acosos de él y él termina desistiendo, recalcando que él se ha convertido en una molestia para ella. Por otro lado, la razón del cambio de este hombre fue que conoció a “una mujer diferente” quien le enseñó otra parte de la vida, esto quizá sólo sirve como reforzamiento de la idea de que la mujer sumisa al final tendrá el paraíso del mártir, pero es importante fijarse no en el personaje de Armando, sino en el de Bety, quien a pesar de saber que el amor por él no se ha acabado, no lo deja acercarse sino hasta que Marcela le cuenta la verdad sobre la situación con él y le demuestra que él es una persona sincera.
Regresando a los personajes femeninos, me parece que Marcela es uno de los más importantes, destacables y mejor abordados de todos, a pesar del carácter fuerte y su arrogancia, no se niega a ayudar a cualquiera de las secretarias, vemos a una mujer madura ayudando a otra consiguiéndole un abogado para el divorcio y teniendo diálogos del tipo: “usted es una mujer fuerte e independiente que sola ha sacado adelante a sus hijos y que no necesita de ese hombre”, constantemente hay diálogos de empatía hacia las demás y exceptuando su relación con Bety o que en momentos enfatiza la diferencia de clase, no niega un apoyo hacia otra mujer por la simple empatía de ser mujeres.
Aunado a esto, son destacables un par de momentos, primero, la pasarela donde “el cuartel de las feas” modela, al principio la intención es humillarlas, pero Bety las va convenciendo poco a poco de salir radiantes de orgullo, lo cuál termina siendo un éxito y demostrando a cada una que la apariencia es moldeable, que la forma de vestir o de arreglarse puede ayudar un poco con la seguridad de cada una y el segundo es la transformación de Bety, de fea a bonita, donde más allá de combatir a la fealdad, combate sus inseguridades.
Considero destacable todos estos detalles en esta telenovela a pesar de algunos aspectos conservadores de la misma, porque todo lo antes mencionado me parece trasgresor en una época en la que se seguía hablando de la mujer sin complejidad, la Cenicienta perpetua, la que no será feliz sin un hombre, la ignorante o la mártir constante, que si bien Bety lo llega a ser, también sufre de un cambio, quedándose con la empresa y la presidencia de la misma, sin que el compañero a su lado trate de quitarle el puesto y por el contrario, reconozca su brillantez. También destaco la importancia del argumento que detrás de toda belleza o fealdad hay una persona igual de importante que la otra y ese esfuerzo por mostrar que la belleza es relativa y no lo es todo. Me gusta que se muestren personajes cotidianos desmitificando la idea de la mujer como relleno social, mostrando personajes complejos y en constante cambio, que si bien hay mujeres extraordinarias en posiciones fuertes luchando todos los días, las que viven en la cotidianidad también poseen lo extraordinario de su propia vida.