Me besaste...
Salía de tus labios un poema, una oda al amor, se creo un beso en la nuca y fue creciendo mientras se deslizaba con estruendo conforme bajaba por la espalda, se perdía en la cintura y escarbaba en lo profundo y amoroso de mi cuerpo.
Me besaste y el pudor desapareció, la duda no existió; a cambio, si, me deje llevar por la mar embravecida de tu boca que me devoraba cual océano en donde me hundo, donde no hay salvavidas, a menos que sea tu mismo amor el que me salve de caer aún más entre tu aliento y el suspiro que derrochas.
Leregi Renga














