LA METÁFORA DEL CHOCHOLATE
El chocolate viene amargo, con leche, blanco, con nueces, con sal, con pasas, con caramelo, y con muchas cosas más.
Ayer comíamos chocholate amargo con nueces y sal marina en el balcón a las tres de la mañana. El resto había salído pero la humedad superó nuestras ganas de hacer cualquier cosa y terminamos mirando como se iba nublando el cielo con cada segundo que pasaba. Sentí por primera vez que vivimos en un mundo redondo. Más allá de su racionalidad y la evidencia física que existe, pude visualizar por primera vez cada capa que nos separa del espacio.
Cuando comés chocolate con agregados, se te suelen quedar restos de nuez, por ejemplo, entre los dientes. Que feos son los restos de chococlate entre los dientes pero que poco molestan. Creo que de algún pensamiento como este debe haber nacido la metáfora de que si te gusta algo, no te molestan las cosas chiquitas.