Llevo veinte días sin escuchar música porque no encuentro nada que se ciña a mis necesidades
Demasiado alegre para motivar mi inspiración
Demasiado triste para estar alegre
Demasiada letra para concentrarme en trabajar
El domingo escuché en bucle Parálisis Permanente
Por la mañana había escuchado a Chino y Nacho y a Juan Magán
El viernes pusieron en un bar ‘I’m only happy when it rains’ y pensé que debería compartirla en Facebook
Ayer escuché Taylor Swift mientras hacía un montón de recados muy importantes que ahora no recuerdo
He cambiado y no encuentro mi lugar en la música
Si me encontrara a Juliet Escoria en una fiesta no podría hablar con ella porque se ha metido demasiado.
Mi cuenta de Instagram ha dejado de sugerirme cuentas de pseudo porno para recomendarme a madres modernas de treinta que diseñan ropa hípster para bebés
He dejado de seguir a las adolescentes inglesas que fotografiaban sus dedos sujetando cigarrillos enfundadas en sus Dr. Martens para encontrarme con jóvenes de 27 que llenan sus agendas con flores silvestres muertas que llevan jerséis color mostaza
Ya no me quedo en las puertas de los bares fumando cigarrillos sino que mis amigos me invitan a catas gratuitas de vino con motivo de la Capital Gastronómica
Debería decir que no desde un punto de vista moral
Quiero volver a beber latas de cerveza en dos de mayo
Quiero llevar a Didier a beber latas y fumar maría al dos de mayo
Quiero llevar a Didier a la playa
Quiero ir a la orilla del mar y leer Las vírgenes suicidas aunque haga frío
Echo de menos ser una adolescente americana de un barrio residencial de los años 70
Echo de menos vivir en una casa de pueblo francesa a principios del siglo veinte
Echo de menos ser un ex alcohólico de cuarenta que vive en un pueblo de La Mancha