[ @adark-rose ]
Se deslizaba a través de la acera con su patineta, lo cierto es que llevaba días esquivando aquello, pero algo en su interior le decía que debía. Arnie no era de aquellos que cuidaba a sus amigos, misma razón por la que los reales se podían contar con los dedos de una mano, e incluso sobrarían. Y es que a lo largo de su vida, aprendió que solo podía quererse y cuidar de sí mismo, aunque sonase doloroso y fuese tortuoso en lo más profundo de su ludico ser. De un pequeño salto, se bajó de la patineta cuando ya se encontró en el lugar exacto en el que quería estar, recogió una roca, y con total habilidad, la lanzó a una de las ventanas superiores de la casa rosa.--- ¡Italiana, ha llegado el amor de tu vida! --- Exclamó sin recato alguno, sin miedo de los reclamos de las chicas Kappa. Llevaba mucho sin ver a Flora, y lo cierto es que... algo en eso le incomodaba, aun cuando no quisiese admitirlo.













