¡𝓕𝓮𝓵𝓲𝔃 𝓬𝓾𝓶𝓹𝓵𝓮𝓪𝓷̃𝓸𝓼, 𝓐𝓻𝓲𝓪𝓭𝓷𝓮!
Pocos saben que Damien es un hombre detallista. Porque es muy selectivo con las personas y distante. Más allá del elitismo característico de la clase alta, es mera supervivencia, producto de un miedo --que no quiere reconocer-- a ser burlado y lastimado. A pesar de que los hermanos Rosenberg se llevan unos años de diferencia, en algún momento comenzaron a ser unidos y esta unión se convirtió en una amistad. La influencia de Allan y Amairani los ha marcado mucho, aunque lo manifiesten y lo hagan ver cada quien a su manera. Por la mañana y sin que la madre supiera, se encontraron con su padre en El Palacio de Demeter. Bernice como siempre, como un niño, repeló e hizo una mueca por la elección. Pero ni modo, era el día especial de su princesa, ya se las arreglaría... o pediría lo mismo que la vez anterior y la vez anterior a esa. Damien aprovechó para entregarle sus regalos a Ariadne. Los libros de arte los tenía desde hace meses guardados, esperando la oportunidad ideal para ser envueltos como regalo. Bernice explicó que el suyo va a juego con un arreglo de Teto’s Lowbrow Garden y que más tarde se lo llevarían directamente a casa, pero le adelantó una parte del mismo. Desayunaron y platicaron. Se rieron con anécdotas de infancia de la festejada. Los abuelos hablaron por teléfono para felicitarla también, diciendo que en el transcurso de la semana podrían hacer una breve visita en Crystal Cove. / @ariadncr













