Jaime: Oye, Cami, ¿sabías que terminé “Cien años de soledad” en solo tres días?
Camila: ¡Vaya, eso es rápido! Pero yo leí “El amor en los tiempos del cólera” en dos. Además, anoté todas las referencias literarias.
Jaime: Eso está bien, pero yo escribí un ensayo sobre el realismo mágico de García Márquez. Me sumergí completamente en su mundo.
Camila: ¡Ja! Eso no es nada. Yo organizo un club de lectura donde discutimos cada capítulo y su simbolismo. Incluso tenemos camisetas.
Jaime: Bueno, yo tengo una colección de primera edición de todos sus libros. Y he leído cada uno al menos cinco veces.
Camila: Impresionante, pero yo he viajado a Aracataca, el pueblo que inspiró Macondo. Caminé por las mismas calles que inspiraron sus historias.
Jaime: ¡Touché! Pero, ¿has traducido alguna de sus obras para tus amigos que no hablan español?
Camila: No necesito traducir; les enseño español para que puedan apreciar la belleza del original.
Jaime: Está bien, está bien, ambos somos grandes lectores. ¿Qué tal si vamos a la librería y encontramos nuestro próximo desafío de lectura?
Camila: ¡Me parece perfecto! Pero esta vez, el que termine primero invita el café.
Jaime: ¡Trato hecho!