Me perdí a mi misma y no me he podido encontrar. Porque la distancia carcomió mi sentido de pertenencia y los recuerdos encontraron la manera de oxidarme el alma, Lucía. Me sorprendí a mi misma sosteniendo ilusiones opacadas por verdades y pedacitos de sueños partidos en mitades. Se me agotaron los suspiros, y se me olvidaron las sonrisas; porque con el tiempo se fueron transformando en realidades mas evidentes que la promesa constante en que las cosas mejorarán mañana. Que las cosas no tienen fecha de caducidad.
Me perdí a mi misma y no he sabido regresar.











