Parece mentira que el año pasado me fuera de vacaciones a Londres, este año no se puede aspirar a nada más que disfrutar de las buenas rutas de senderismo que Cantabria nos ofrece, rodeada de amigos (sin ser más de seis, obviamente) y cumpliendo con el toque de queda.
Hoy es mi tercer día de vacaciones y he ido a visitar la senda mitológica del Monte Hozarco, en Piñeres. Teníamos miedo de cruzar a Asturias, que está confinada, pero no hemos tenido que salirnos de las lindes de Cantabria.
Me he sentido llena de vida, el bosque estaba lleno de solemnidad y sin duda volveré algún día. La subida más costosa que la bajada y con unas pocas gotas de lluvia para refrescar los ánimos.
Me he sentido más en casa que nunca, rodeada de aquellos seres de cuento con los que me llevo criando desde niña.
Echaba de menos la calidez de la amistad que lleva aparcada en 2020 por la situación tan complicada que estamos viviendo y ahora tengo más claro que nunca quién es para siempre.














