La carta va a costarme cuarenta pesos.
Recibo una carta. Dice así:
_Hace años que nos conocemos, usted sabe que soy tímido, su personalidad me cautiva, en forma callada ha ido incrementado mis sentimientos de amor. Lo que en un principio fue admiración, amistad, ahora se ha trocado en un irrefrenable e inaguantable amor._
«También sé escribir cartas de despedida», dice González.
La ciudad oculta, Héctor de Mauléon.















