Un año de TV...
El año televisivo se cierra con el fin de una era, la del sueño frustrado que trataron de construir hace menos de una década dos cadenas de televisión nuevas: Cuatro y laSexta. Ambos canales condenados a la extinción. Vale, es cierto, los dos siguen en pie, pero sus espíritus se consumen poco a poco aplastados por dos abusones llamados Mediaset y Antena 3. Las fusiones de compañías televisivas han acabado por ser absorciones en las que el grande se lleva el control y el pequeño intenta salvar los pocos muebles que pueda. Primero fue Cuatro, que en cuestión de meses ha visto desdibujar su imagen y su carácter como cadena a favor de algo que intenta ser más rentable, aunque tampoco con mucho tino. Y pronto le pasará lo mismo a laSexta, que se incorpora a un grupo mayor, veremos si con la misma suerte o con mejor.
Porque queda la esperanza de que Antena 3 haga algo bueno con el canal verde, que la saque de ese bucle de reposiciones de Navy, Bones y Crímenes imperfectos e invierta en sacar nuevos programas que revitalicen el espíritu de buen humor que tuvo en su día. ¿Esa es la idea? Esperemos. Lo que está claro es que caemos en un sistema casi bipartidista (otro más) entre Mediaset y Antena 3, con una RTVE en el filo de la navaja (sin mucho dinero y con cambio de gobierno, pero ese es otro tema) y alguna cadena pequeña como MTV o 13TV en guerrilla. Esto es lo que nos ha traído la TDT. Muchos canales que nuevamente han quedado controlados por las manos de siempre. Y muchas reposiciones. ¿Y algo bueno? Pues sí, algo hay por ahí escondido, pero hay que buscarlo.
Por Álvaro Onieva















