Sus memorias apenas se estaban recuperando por completo y era presa de la confusión que eso le traÃa, una parte de ella se sentÃa un monstruo por haber cometido tales atrocidades y otras se sentÃa orgullosa. Además de la contradicción de extrañar esa vida normal que tuvo pero atesorar el tener a Merrick a su lado a una vez más.
A pesar de que no podÃa usar su magia al cien y que no estaba bien fÃsicamente, Lynette salió de camino al lago para traer más agua y provisiones para no tener que salir de su hogar en un buen rato; la hechicera se encontraba reuniendo aquél liquido en unas vasijas cuando sintió una presencia que le hizo erizar la piel.
— ¿Quién anda allÃ? — Preguntó mientras tomaba su espada provisional, sin sedrik serÃa un poco difÃcil luchar pero no podÃa mostrarse asustada, aún era la domadora de dragones, aún era la bruja roja.
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