"Hasta cierto grado, todos somos susceptibles de adorar ídolos, ya sea a través de la búsqueda de fama o través de la veneración de la riqueza y el poder. Reverenciamos imágenes, especialmente la imagen de nosotros mismos que sentimos debemos proyectar a los demás. Según la Kabbalah, la ira es la forma más evidente en que se manifiesta la idolatría. Algo externo está controlando nuestras emociones y reacciones. Cuando una computadora falla y se pierden nuestros archivos importantes, y estallamos en ira, hacemos reverencia ante un ídolo de silicio. Cuando un automóvil se nos atraviesa en la carretera, y vociferamos con ira, estamos adorando a un dios metálico. Cuando perdemos la paciencia con nuestro cónyuge o con los niños y les provocamos un dolor inmerecido, estamos adorando a un ídolo de oscuridad. Cuando nos hacemos devotos de los ídolos y permitimos que las situaciones externas u otras personas instiguen ira y furia en nosotros, cortamos nuestra conexión con la Luz. Esto es un grave error, ya que la Luz es la verdadera fuente de satisfacción de nuestros deseos más profundos." - Via @yehudaberg #72nombres
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