gotas
Llueve. Llueve. No ha dejado de llover ni un solo dÃa.
Sigo congelada en aquel ventanal. Sigo esperando cruzar, inmóvil. Sigo mirando por entre los coches, intentando que te gires y me veas. Sigo. Congelada.
Te espero. Te espero como nunca te habÃa esperado.
Te espero como a un reflejo de un deseo que no se cumplió.
Te espero como a un recuerdo borroso, en esta lluvia.
Me invento los pedazos que faltaron en nuestra historia.
Me invento cada dÃa la misma noche, la misma noche oscura e interminable. Que no acaba nunca, nunca acaba el vacÃo de noche, de recuerdo. Me lo invento cada noche, la misma noche, el mismo vacÃo de recuerdo.
Te recuerdo como una idea vaga, una idea llena de significado y vacÃa de realidad.
Sigo esperando.
Sigo esperando encontrarte en las miradas de otros, en las mentes ajenas, en vidas más cercanas.
Sigo esperando un destino que no existe. Que nos muestre como somos. Que nos desvele el final de esta historia inacabada.
Las gotas no cesan, nunca cesan, las gotas de lágrimas carentes de vida. Carecen de razón de ser. Carecen de todo lo que las hace lágrimas y no sonrisas. Tus sonrisas. Mi último recuerdo.
Mi último momento de sonrisa verdadera y te busco en otros. O creo que te busco pero no te encuentro porque eres un reflejo en un cristal borroso, en un ventanal empapado.













