[ @unvgi ]
Con los palillos en su diestra y mirada hambrienta observa los fideos que acaba de comprar en el mercadito. Su estómago ruge y tiene frío, no puede esperar para probar algo caliente. Se adueña de un buen par de ellos y rápidamente los lleva a su boca para saborear: ¿así se sentirá tocar el cielo? Yuta se conforma con cosas sencillas a veces, y en ese momento no hay nada que lo haga más feliz que aquel almuerzo. Suspira satisfecho y observa despreocupado al rededor, casi no hay clientes a es ahora. Es una figura femenina la que llama su atención, la puede ver con claridad adueñándose de objetos que no le pertenecen y guardándolos con sigilo dentro de su bolso...¿esta robando? Sorba un par de fideos más y, después de tragar, se acerca a la muchacha. Sus dígitos se envuelven sin previo aviso al rededor de su muñeca y la mira, no dice nada. No espera una respuesta, después de todo no es él dueño del local como para andar exigiendo una. “Dame eso” pide en tono suave.














