Te harĂ© gemir, cabrĂłn, se te pondrĂĄn los ojos en blanco con mis lamidas, te volverĂĄs loco de tanto placer y hablarĂĄs en lenguas extrañas como si estuvieras poseĂdo. AlabarĂĄs a mis padres por haberme engendrado, dirĂĄs groserĂas con la voz entrecortada y sentirĂĄs morirte deshidratado, porque te sacarĂ© hasta la Ășltima gota. TemblarĂĄs como sacudido por un gigante y quedarĂĄs exhausto, con ganas de dormir treinta horas, hasta poder recuperarte... Te harĂ© gritar, cabrĂłn, te dejarĂ© obsesionado con tan solo una noche, y cuando me busques, te romperĂ© el corazĂłn, porque para repetir la satisfacciĂłn de tenerme, hace falta el trabajo de conquistarme.