Vos sois, Dios mío, un soberano Ser, altísimo, perfectísimo, poderosísimo, omnipotentísimo, misericordiosísimo y justísimo, ocultísimo y presentísimo, hermosísimo y fortísimo: tan estable como incomprensible; inmutable y que todo lo mudais; nunca nuevo y nunca viejo, y renovais todas las cosas, y dejáis envejecer a los soberbios sin que lo reconozcan; siempre estáis en acción, y siempre quieto; recogiendo, y no necesitando: lleváis, llenais y protegéis todas las cosas: las criais, aumentais y perfeccionais todas.
San Agustin, Confesiones (Traducción 1824)















