Que culpa tenía de exprimir mi alma
De sacarle glorias a mi mañana
Y darme el mayor premio,
Un amor tal vez inalcanzable
Quizás interminable
Pero no lo fue
A veces trato de buscar en tus ojos
Algunas pequeñas ráfagas de ventisca
Que me lleven al día que te conocí
Y me devuelvan esas promesas
De que me podía pertenecer solo a mi
A veces extraño las tardes
Y con el crujir de tus labios
Armar mi nido para descansar
Pero ya no miras más,
Ni escribes más...
A veces simplemente somos el fantasma de los amores que nunca fuimos,
De los que no peleamos
De los que quedan varados
















