—¿Por qué no? apuesto que tu vida es interesante —comentó y después suspiró—. Yo crecí en Nueva York, no sé si conozcas esa historia de la casa maldita de Amytiville. Bueno, yo he vivido toda mi vida en esa villa —comentó con naturalidad mientras miraba detenidamente a Sally.
–No te gustaría lo que encontrarías –Trato de esquivar la mirada del chico volteando aun lado mirando un par de libros que estaban en suelo. –Si la conozco, solía tener una fascinación por las casas embrujadas y ese tipos de cosas por eso murió la idiota –Sonrió un poco– ¿Crees en los fantasmas Park? –Pregunto curiosa encontrando la mirada del chico.













