cacofonías y silbidos que subyacen debajo de una lengua muerta que es el idioma en que me hablas
lengua de señas y señales de humo
cigarrillos apagados en la tierra de ese macetero donde sobrevive una orquídea color mora
moras que tiñen los dedos, las mejillas y el vestido color crema que traías puesto hasta que decidimos que había que quitarse la piel si hace falta revueltos debajo de kilos y kilos de polar y plumas, a merced del saciar una única sed más molesta que la del agua
la sed de ser atendido, escuchado, observado comprendido x ti y todojunto
el hambre de mantener los cuerpos unidos, el anhelo que deviene en tu rostro amanecido luego de la noche que acaba nunca
no hay hogar más verdadero que tus ojos almendrados que se esconden entre rizos que has planchado y también pecas
y como peco pago

















