rmabelโ:
sus dedos se hallaban arreglando mechones rebeldes y miraba estaba sumamente consumida por reflejo ; vanidad propia quedรณ al descubierto. entre tanto, por supuesto, parloteaba, dejando que pensamientos fugases capturen oรญdos cercanos:ย โ mi cuestiรณn esโฆ ยฟcรณmo nos cambiaremos? porque hay cรกmaras hasta en los baรฑos โ y, bueno, entiendo que la no privacidad era parte del contrato, peroโฆ ยฟde verdad tendremos que cambiarnos delante de tanta gente? โย
โno... habรญa pensado en esoโ admite tras un par de segundos de haber meditado el comentario de la contraria. esos eran los detalles en los que no habรญa reparado mientras leรญa el contrato o repasaba el reglamento. โtal vez nos podamos cambiar detrรกs de una puerta, o debajo de las sรกbanas, no creo que vaya contra las reglas, ยฟo si?โ sugiere en voz baja antes de cerrar el grifo, aunque era consciente de que el micrรณfono captarรญa sus palabras sin problema.


















