Sé que no será una ruptura rápida.
Será lenta y dolorosa, llena de tantos momentos de esos que rompen de dentro hacia fuera.
Momentos como cuando él cree que estoy dormida y se desliza de mi cama.
Momentos cuando mantengo los ojos cerrados pero escucho como se pone la ropa.
Cuando me aseguro de que mi respiración permanezca regular, en caso de que esté mirando cuando se agacha para besarme en la frente.
Momentos en los que se va.
Porque siempre se va.














