Tal vez…
Tal vez la forma en que me fui no fue la mejor, o tal vez fue la necesaria o tal vez debí quedarme a luchar por ti un poco más.
Tal vez esperaba que cedieras, que me pidieras que no me fuera, que me dijeras que podíamos ser.
Tal vez mi casa te extraña, junto con los lugares donde nuestras miradas nos hacían uno.
Tal vez me hubiera gustado abrazarte un poquito más, besarte más tiempo en aquel paradero donde esperabas el transporte para volver a casa.
Tal vez hubiera tocado más tu cara, besado más tus manos, acariciado más tu cabello.
Tal vez te hubiera tomado más fotos, más videos, más registros de tu sonrisa cuando te decía cosas bellas.
Tal vez hubiéramos caminado más por la ciudad, visto más películas en el cine, andado más tiempo a la orilla del mar, dejando momentos en cada lugar que pisáramos.
Tal vez te hubiera presentado a mis padres. Tal vez te habrían amado tanto como yo. Tal vez te hubiera gustado conocer de quiénes vengo y quiénes me acompañan frente a todo.
Tal vez me hubiera gustado que lo intentáramos de la mano de Dios, hacer las cosas bien, buscando un propósito juntos, tal vez no he dejado de orar por ti un solo día desde la primera vez que te vi hasta este día.
Tal vez me hubiera gustado ser tu elección.
Tal vez, si me hubieras elegido, no sentiría este vacío que solo llena tu nombre y tu apellido.
Tal vez me busques, porque solo así sabría que tienes la voluntad de estar conmigo. O tal vez no lo hagas, y el tiempo me confirme que nunca ibas a ser conmigo.
Tal vez, si vuelves, no habrá un “tal vez te diga que sí”… porque te diría que sí.
Tal vez una parte de mí te sigue esperando, a que Dios te traiga de la mano.
Tal vez un día leas esto y sepas que no ha habido un solo día en que haya dejado de pensar en ti.
Tal vez llevo todas estas “tales veces” clavadas en el corazón desde que ya no estoy contigo.
Tal vez esto sea una posibilidad, o tal vez solo escribo para desahogarme después de ver las fotos, los papelitos con tus palabras, los mensajes, todo lo que dejaste.
Tal vez sigas leyendo las cartas que te di, los regalitos que hice con amor para ti, los recuerdos de las flores, los mensajes de amor, las palabras de aliento: los hechos que quedaron ahí como pilares de un amor que siempre quiso acompañarte.
Tal vez escribo esto porque no sé qué hacer con tanto amor que me dejaste en las manos.
Tal vez vengas a reclamarlo y a quedarte.
Tal vez tú tienes la última palabra.
Tal vez he conservado intacto tu paisaje, pero no sé hasta dónde está intacto sin ti.













