Versión más concisa:En algunas versiones se traduce como «aviva el fuego», traducción acertada porque la expresión implica reavivar algo que se está apagando. Pablo no le pediría a Timoteo que despertara el don si este estuviera plenamente encendido. Esta exhortación revela un diagnóstico serio: Timoteo había entrado en un proceso de decaimiento y agobio espiritual, y el apóstol actúa para detenerlo antes de que sea irreversible.














