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~ 25-04-2024
- ¿Dominique?
La voz suave de la mujer se dejó sentir por la habitación donde es estaban los pacientes esperando. La vista de la muchacha se levanto y a penas ladeo una sonrisa, para caminar dentro de la consulta. Acomodo su chaqueta en su pecho y espero a que a doctora se acercará nuevamente al escritorio.
-¿Como te encuentras?
Pregunto la mujer mientras escribía algo en su pequeña libreta, mientras la miraba
Dominique se tomo unos segundos para responder, no estaba segura si quería hacerlo. Tomo aire y simplemente se quedo en silencio, observando folletos sobre la mesa, los cuales tomo con la mano para revisar, sintiendo la mirada de la doctora encima.
- Esta bien que no quieras hablar, pero sabes que estoy aquí para ayudarte.
Las palabras de la doctora no hicieron mucho eco en su cabeza.
–Trate de ahogarme en la bañera hoy por la mañana, pero sentí el llanto de Sophia a lo lejos
Respondió sin más, observando a la mujer, sin expresion en su rostro.
– Estaba sola en casa, con Sophia...Aaron había ido al hospital, para coordinar turnos, el no lo sabe...pero me siento cansada de todo, no se como salir de eso.
La doctora simplemente la miro sin juzgar e hizo una pequeña mueca de comprensión,
– Es un gran avance que me lo digas, podemos trabajar en eso...saldremos adelanre juntas...no estás solo en esto,,,
Hay ocasiones en que la soledad me asfixia, se apodera de mi y no hay otra cosa que pueda ver, que sentir.
Y en otras ocasiones se convierte en mi único lugar seguro, donde puedo refugiarme sin pensar en nada más.
¿Cómo puede hacerme sentir tan pérdida y reconfortada a la vez?
Tomo un gran suspiro antes de tomar su maleta y observar el lugar por última vez.
Era la casa de sus padres, dónde ella había nacido bajo tanto amor, era momento de decirle adios por un tiempo, había que sanar heridas, pasar de página, olvidar malos momentos y por sobre todo, personas.
Dejo su antiguo teléfono en uno de los pocos muebles que quedaban en la casa, y partió sin mirar atrás.
Subió al uber junto a su maleta y el hombre condujo por una hora exacta hasta el aeropuerto. No dejaba nada inconcluso, la empresa de su ex, la cual ella había quedado a cargo, había Sido liquidada al mínimo, y no tenía familia ni personas que se preocuparan por ella en New York, estaba sola.
Mientras viajaba miro su pasaje, iba una hora antes para no tener preocupaciones una vez que llegara ahí.
Por inercia paso sus manos sobre su vientre, y una pequeña sonrisa apareció. «Todo estará bien, solo somos tu y yo» pensó
Camino hacia el interior del aeropuerto, era grande y como siempre, lleno de personas que se reunían con sus seres queridos. Era la típica imagen emocionante pero la chica siguió caminando hacia su embarque, para el check in, dónde no se demoró nada, al parecer nadie viaja a Australia ese día.
«Muchas gracias por la preferencia señorita Vowkevich, el vuelo sale exactamente en 45 minutos» La mujer detrás del mostrador le sonrió y la rubia le devolvió lo mismo. Saliendo de la fila busco un lugar donde comprar un café, y a lo lejos vio una cabellera rubia que la observaba detenidamente, su piel se puso blanca y el corazón prácticamente se le detuvo unos cuantos segundos.
Los lentes negros dejaban ver su expresión dura pero amable a la vez, se fue acercando cada vez más a ella hasta llegar a su lado.
— Hola Sienna
Era Benjamín, y la rubia solo lo quedó viendo un par de segundos, antes de darle un cachetazo. (Continuará)
~ Hay veces dónde no me reconozco a mi misma, me he perdido en el camino y ya no se quién soy, hay momentos donde solo quiero escapar, correr, gritar y llorar, por sobre todo llorar.
—¿No te sientes feliz en ese entorno?
~ De momentos si, antes lo era, Pero la mayoría del tiempo no lo soy, ahora no lo soy.
...Siento la soledad, aunque este en presencia, la pared de hielo, que no puedo derretir...choco con una pared, y ya me está doliendo...
— Lamento que te sientas así, las cosas irán mejorando con el tiempo, ¿Que crees que necesitas, para ser feliz?
...ser libre.

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Sintió el silencio en la casa, el sonido de su reloj era lo suficientemente fuerte para molestar en su cabeza. Sus dedos se movieron sobre la mesa de la cocina mientras observaba al pequeño ser que dormía plácidamente en la cuna, que estaba en la sala. Se mordió los labios, sentía que si movía una articulación, sería lo suficientemente fuerte para despertar a la pequeña. Su pareja yacía dormido en la habitación principal y ella estaba despierta, muy despierta... ¿No es normal que digan "aprovecha cuando la bebé duerme, para tu dormir"? bueno, ella era la excepción a la regla. Su cabeza iba rápido, no se daba cuenta como pasaban sus pensamientos, hasta sintió su teléfono vibrar, que la sacó de ese trance en el que se había metido. Tomó un suspiro y miró el mensaje "Nos iremos mañana, podemos despedirnos?" - Escribió su gemela, y una pequeña sonrisa apareció en sus labios respondiendo con un simple "Ok". Cuando dejó el teléfono de lado, apoyó su cuerpo contra la isla de la cocina, y el sentimiento de vacío apareció nuevamente, su hermana se iría, después de casi un mes acompañandola, quedaría sola nuevamente en una enorme casa, donde no había escapatoria. Un escalofrío recorrió su espalda y sintió como bajaba hasta sus pies, esa sensación helada, cerró los ojos tratando de que pasara lo mas rápido, pero no era la primera vez que sucedía. Tomó una gran bocanada de aire tratando de que esos pensamientos desaparecieran, apoyando ambas manos sobre la mesada. El sentimiento de agobio cada vez iba incrementando más en su interior, no podía decir nada, o demandaría mucha atención, y estaba advertida de que no debía hacerlo, se lo había sentenciado a si misma, por lo que solo ella y su mente, en una eterna pelea por el control.
....
Pudo dar algunos pasos hasta la puerta que daba hacia el gran bosque que rodeaba la casa de su novio. Observó como caía la tarde con una rapidez inimaginable, o solo era que ella no se había movido en largos minutos. Cuando volvió en si, observó el vapor de su propio cuerpo, marcarse en el enorme ventanal, pudo ver la oscuridad, donde sus demonios aparecían, estaba aterrada por unos segundos, no entendía bien lo que sucedía en su cuerpo y mente, habían pasado días donde no había hablado con nadie, omitía palabras para no incomodar, no quería pelear, no quería comer, no quería estar cerca de nadie, en esos momentos de soledad solo quería desaparecer.
.... Pegó su frente al ventanal cerrando los ojos por unos segundos, sintiendo el frio del cristal sobre su piel, que la traía a la realidad por unos segundos. Un nuevo suspiro se escapó por sus labios y observó hacia atrás, la pequeña aún dormía por lo que se dispuso a caminar hacia ella. Tomó la cuna transportable y la llevó con su papá, que dormía al igual que ella, ese era un momento para ella, donde podía desaparecer. La aseguró en su cuna y por unos segundos los miró a ambos, una pequeña sonrisa apareció, quiso quedarse, pero era más fácil caminar, sus pies lo hacían por inercia.
Salió de la casa, por la cocina y se encontró con el anochecer, la perfecta oscuridad del lugar, hizo que sonriera suavemente mientras que caminaba por el bosque, no se detuvo hasta que su cuerpo dijo que era suficiente, y se sentó en el piso. Observó la oscuridad por largos minutos, abrazó sus propias rodillas, era una de las pocas veces que había estado sola, y esta vez por decisión propia. Cerró los ojos escondiendo su rostro en sus rodillas, estaba agobiada, no podía evitarlo, no sabía como sentirse bien, su cabeza gritaba con fuerza pero nadie la escuchaba. Las lagrimas pronto aparecieron en sus mejillas, sintiéndose vulnerable, cansada y tan pequeña que ni ella podía verse ¿Como había llegado a eso?, se sentía perdida...el llanto fue cada vez más fuerte, haciéndola sollozar mas alto, no podía mostrar su vulnerabilidad con nadie, sentía que todos la categorizarían de victima, de buscar atención y eso la apenaba aún más, no sentirse cómoda donde estaba, quería dejar todo de lado, pero a la vez no quería hacerlo, alguien dependía de ella al mil por ciento, se arrepentía de todo, pero al mismo tiempo, amaba todo por lo que estaba pasando...era una lucha interna sin fin, solo quería que alguien le dijera que hacer...pero en esos momentos las personas que más quería se habían ido, y otros habían cambiado con ella, no tenía a nadie en ese momento, estaba sola.
Esa noche no volvió a casa, a lo lejos simplemente escuchaba los autos que iban y venían. Cuando vio el amanecer, se levanto del supequeño refugio nocturno y camino como una muerta de vuelta a la casa, donde no había nadie, solo se metió a la ducha con ropa, y estuvo bajo el agua largo rato, sintiendo como es que de pronto la sacaban de ese trance, era su hermana que a miraba con ojos preocupados, Dominique solo veía que movía los labios pero no entendía nada. Del otro lado vio a los dos hombres que sostenían a sus hijas simplemente miraban la situación, como espectadores.
— Dominique me escuchas? — Dijo Nicolette tomándola por las mejillas con cariño,
— ven, sal de la ducha, te cambiare de ropa...— La tomo con cariño de la mano, lo único que puedo recordar en ese momento muerto fue a su madre, Nicolette se había transformado por un segundo en ella y una vez más Dominique se derrumbó hacia el piso, con un llanto adolorido, tironeando de la mano de su hermana, haciéndola inclinarse con ella.
— No me dejes— Susurro la morena a su hermana, tomándola con fuerza de su mano — No puedo sola, te necesito, necesito ayuda
Nicolette que con 7 meses de embarazo a penas se movía, se arrodilló junto a ella para abrazarla de forma maternal, observando a los hombres. Del cual solo quedaba su esposo en ese momento.
— Me quedaré lo que pueda, me preocupas...Aaron...— Iba a llamar a su cuñado pero al no verlo simplemente miro a su esposo — Ayudame a levantarla, amor — Dijo Nico a su esposo que, dejando a la pequeña en el piso se acerco a tomar a su cuñada en sus brazos para sacarla del baño, llevándola a la habitación.
Nico dejo que la pequeña con su esposo salieran de la habitación y volvió con su hermana, que mantenía la vista fija, simplemente ida de si misma. Estaba preocupada, mientras que le quitaba la ropa no dijo nada. Se preocupo de cambiarla y secarle su cabello húmedo, dimplemente dejando que ella procesara todo. Seco sus lágrimas y cuando todo estuvo listo, paso sus manos por su vientre, sintiendo como su pequeño se movía, lo que a hizo sonreír. Tomo ambas manos de su hermana y las puso en su vientre, observo como sus ojos en contraron a los otros ojos cafés, haciendo una conexión que solo ella podían tener, por un momento sonrieron. Dormí solo acerco su oído a su vientre para escuchar a su sobrino.
— Golpea muy fuerte, no pude sentir esto con Amelia — Susurro de pronto y a observo — Gracias por siempre estar para mi, pero debes irte, te he retenido demasiado aquí,y se que Adam debe estar desesperado por volver a Londres, no puedo retenerte más aquí, yo prometo estar bien, esto ha sido...no lo sé, pero creo que necesitaba llorar y gritar...
La mirada de Nico era descolocada, no podía creer que de un momento a otro podía verse bien, pero sus palabras tenían razón, no podía postergar más su ida a Londres. Le dedico una sonrisa cariñosa, se quedaron largas horas conversando, hasta que tuvieron que irse al aeropuerto. Luego de su despedida Dormí simplemente se encerró con su pequeña bebé. Sentía como es que su novio se movía en la casa, no quería molestarlo con nada, no necesitaba de su atención, podía con todo sola, o eso ella creía.
— Por favor siéntese....- La rubia hizo caso, y acomodo su bolso en el asiento de junto, apoyando las manos sobre su regazo mirando a la doctora. La mujer de capa blanca que sostenía y re-leía los exámenes de la chica, esperó a que estuviera bien sentada para leer el resultado de estos, la observó con ojos cariñosos y con una sonrisa comenzó a hablar
— Bueno, Sienna, hemos revisado tus exámenes, y encontramos algo realmente que nos inquietó...-La mujer hizo una pausa larga mirando a la rubia a los ojos, pero finalmente sonrió nuevamente - Por lo cual, no es posible seguir con el tratamiento, porque estás embarazada, tiene seis semanas, felicitaciones.
La rubia no supo que cara poner, simplemente sonrió con algo de nerviosismo en sus labios. No escuchó ninguna recomendación de la doctora, al contrario, sólo quería salir de ahí. Tomo los papeles de los exámenes y mordiéndose los labios salió de la consulta. Reviso tu teléfono para ver el primer contacto en su lista, quiso llamar pero una sensación de culpa inundó su cabeza. Con un fuerte suspiro guardo las cosas en su bolso, ahora estaba decidida, debía cuidarse, debía seguir moviendose.
—Es una gran oportunidad, hemos visto tu trabajo, y lo hemos seguido, deberías pensarlo un momento, sabemos que todo ha sido rápido respecto a tu llegada, pero no tenemos dudas respecto que lo harás fantástico en Sydney.
La mujer rubia, con los otros miembros del comité de la marca Vogue, miraron a la chica con ojos decididores, ella necesitaba alejarse de todos a la vez, era su momento de escapar, para estar tranquila y seguir con su vida, no podría ocultarlo estando en el mismo lugar. Le dio un par de vueltas más en la fracción de segundos, en lo que todo estaba pasando, y suspirando asintió.
—¿En cuanto estaría viajando?— La rubia le pregunto a su jefa, o en esos momentos su ex jefa y ahora colega.
El cuarteto de hombres y la mujer sonrió ampliamente.
— Lo antes posible, pon tus cosas en orden. Bienvenida al team de directores de la revista Vogue.
No tengo las fuerza mental para afrontar esto, así que lo dejaré en una carta, guardada en lo más profundo de mi armario, en algún momento la sacaré para enviarla, y cuando la leas, espero que yo esté muy lejos, estemos. Estoy embarazada, y es tuyo. Nunca lo quise así, después de todo lo que hablamos. Pero las cosas se dieron así, que justo cuando todo iba bien, nos derrumbamos, pero algo quedó de ese amor, y yo lo guardaré, y cuidaré hasta que más pueda, porque es mío, desde ahora es solo mío. Lamento que te enteres tiempo después, pero decirte en aquel momento, iba a ser motivo de nuevas discusiones, y no quería que este embarazo fuera triste. Al contrario, fue una bocanada de aire fresco, que llegó para iluminar mi camino hacia lo que parece ser la felicidad que necesitaba. Sólo lamento que no estuvieras para vivir esto conmigo, amo al padre amoroso que eres, y lo preocupado que estás de todo. Sólo no te enojes con la persona que salió de nuestro amor, él no tiene la culpa de nada, si en algún momento lo buscas o él te busca, acéptalo con amor, la culpa la tuve yo, no él. PD: aún no sé lo que es, pero siento que será igual a ti, espero que lo sea.
— Por favor siéntese....- La rubia hizo caso, y acomodo su bolso en el asiento de junto, apoyando las manos sobre su regazo mirando a la doctora. La mujer de capa blanca que sostenía y re-leía los exámenes de la chica, esperó a que estuviera bien sentada para leer el resultado de estos, la observó con ojos cariñosos y con una sonrisa comenzó a hablar
— Bueno, Sienna, hemos revisado tus exámenes, y encontramos algo realmente que nos inquietó...-La mujer hizo una pausa larga mirando a la rubia a los ojos, pero finalmente sonrió nuevamente - Por lo cual, no es posible seguir con el tratamiento, porque estás embarazada, tiene seis semanas, felicitaciones.
La rubia no supo que cara poner, simplemente sonrió con algo de nerviosismo en sus labios. No escuchó ninguna recomendación de la doctora, al contrario, sólo quería salir de ahí. Tomo los papeles de los exámenes y mordiéndose los labios salió de la consulta. Reviso tu teléfono para ver el primer contacto en su lista, quiso llamar pero una sensación de culpa inundó su cabeza. Con un fuerte suspiro guardo las cosas en su bolso, ahora estaba decidida, debía cuidarse, debía seguir moviendose.

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Soltó un suave gemido y despertó de golpe, vio a su esposo con su pequeña dormidos, pero ella se levantó por algún motivo, camino hacia la pequeña cama que ahora estaba Rufus entre dormido, lo sabía porque abrió ligeramente sus ojos y volvió a cerrarlos.
Su fiel amigo Rex lo acompañaba para darle calorcito, el frío del otoño ya se hacía notar y Nico simplemente se fue a sentar junto a el.
Tomo su teléfono y le escribió a su hermana Domi, que también tenía sentimienros por ese cachorro, ambas lo eligieron del refugio cuando habían decidido vivir juntas.
— Rufus está mal, creo que no pasará la noche, no he tenido cabeza para poder avisarte, lo siento.
Envío Nico en un audio a su hermana que vivía al otro lado del mundo y que la diferencia horaria era bastante. Pero pronto vio el estado «Online»
— ¿Que es lo que tiene, lo llevaste al veterinario? Y si es así, ¿Que es lo que tiene? Pobresito bebé, dale un besito de mi parte . La voz adormilada y preocupada de su hermana sonó detrás de su teléfono y la morocha simplemente suspiro.
— Está muy enfermo Domi, su cuerpo no responde, el veterinario no dió noticias alentadoras, así que simplemente lo traje a casa...para que pasara con nosotros lo que le queda, está muy mal...
Decía Nico con tristeza mientras acariciaba las patitas de Rufus que la miraba simplemente. Envío el audio y suspiro con fuerza simplemente.
Nico ni se dió cuenta cuando una lágrima corrió por su rostro, e hizo una suave mueca acariciando el lomito de su mascota, sin darse cuenta estaba llorando en silencio.
Una profunda penaa inundó, moediendose los labios con fuerza para no sollozar, se quedó en silencio largos segundos mientras lo miraba.
— Todos te amamos Rufus...has Sido un gran perrito, mereces estar bien y estar sano...—se limpiaba las mejillas húmedas pero no basta a— nosotros cuidaremos de Amelia con Rex y Ría, prometemos no desenterrar tus huesitos,
Mientras hablaba Rufus movía suavemente su colita y la miraba con cariño. Todo eso más la hacía llorar, sin poder contener toda esa pena que sentía dentro, pero buscaba valor para seguir hablando, necesitaba despedirse de su amigo.
— No le daremos más comida a Rex o será un caballo enorme— Hablaba con su perro como si fuera una persona y le sonreía ante la pena que tenía, sollozando suavemente para no despertar a nadie.
— Te amo mucho, ya te puedes ir...nosotros estaremos bien, y te amamos con todo el corazón, siempre serás amado en esta casa
Susurraba mientras que sentía como cada vez se iba apagando.
Al darse cuenta se alejo ligeramente de Rufus y golpeó suavemente la pierna de su esposo, el cual despertó de un salto, y al verla llorando dejo a la pequeña dormida, suavemente en la cama para bajar al piso y abrazarla.
— Se nos va, ven
Nico y Adam simplemente acompañaron los últimos minutos de Rufus entregándole el amor que el merecía por todo lo que el le había entregado a ellos, se fue una noche de otoño, rodeado de las personas que más lo amaban.
Q.D.E.P Rufus 9-10-2023
Salto en el tiempo. (15 años)
— Jess, ¿Estas listo? ... vamos, es tu primer día en preparatoria, no podemos llegar tarde.
Comentó la chica que ha iba tarde a su trabajo, mientras acarreaba a un pre adolescente a su primer día de clases.
Habían pasado tiempo que no se levantaba tan temprano, al menos no con el nuevo horario que tenían, habían vivido una temporada en Australia, el cambio era mucho más extremo al que estaba costumbrado a vivir el chico, pero a regañadientes se subió al auto con su madre.
Sienna que ya llevaba rato en el auto, miro a su hijo por el retrovisor y le sonrió amplio
— Sabes que debes ser sociable Jess, no puedes refugiarte en tu teléfono, conoce personas, se agradable por favor, tu rostro te puede llevar a muchos lados pero tu actitud no...
Decía su madre, Sienna siempre lo ayudaba a ser mejor aunque él no prestará demasiada atención.
Habían pasado 16 años desde que se había ido a vivir con Michael a Gold Coast, y había regresado simplemente por trabajo, era la ciudad donde vivo crecer su empresa, debía volver en algún momento.
Luego de algunas indicaciones al adolescente salieron de su antigua casa en el centro, para conducir hasta su nuevo colegio. El tráfico era bastante, a esa horas, pero finalmente llegaron al lugar.
Se estacionó donde pudo y entre gritos de advertencia a su pre adolescente, finalmente la rubia decidió bajarse del auto, para conocer un poco más como otras madres lo hicieron y sonriendo divertida miro a su hijo asqueado porque ella iba a su lado.
El cabello rubio y ojos azules de Jess llamaron la atención de las chicas de innediato, su buena altura y rostro de pocos amigos, se hacía destacar entre la multitud, era igual a su padre, es lo que pensó en esos momentos Sienna, pero a los ojos de su hijo, su padre no existía, era solo un donante.
— Comportate
Le dio una palmadita en el hombro a su pequeño, ya que las chicas comenzaban a hablar por detrás de él, sabía lo que podía provocar entre tantas chicas con hormonas revolucionarias.
Le hizo una mueca divertida, para caminar de regreso al auto, los orientadores estaban cerca para guiar a los nuevos, o los antiguos que habían tenido alguno cambio.
Se detuvo antes de salir para mirarlo hacia atrás y simplemente le sonrió.
Muchos iban llegando acompañados o algunos solos, pero el orientador estaba en la puerta para guiar a todos los perdidos que llegarán en ese momento. La chica miro su reloj, dándose cuenta que iba muy atrasada a una de sus reuniones así que plantó el paso rápido y caminaban con rapidez sintiendo mucho ruido a su alrededor pero un nombre le llamó la atención...
— Covey Christensen, su sala está al fondo del pasillo-
La mujer logro escuchar de pasada, y de la nada giro el rostro para ver de quién se trataba. Se había quedado atónita ante el nombre, sintió como su estómago se apretó y observó la cabellera rubia y la piel pálida, no pudo evitar sonreír, era igual a el, era hermosa, era ella, la pequeña que robo su corazón, muchos años atrás.
No pudo evitar sonreír con ternura. Todo eso pasó en una fracción de segundos, y los recuerdos volvieron a su mente. Lo más probable es que estaba en último año de preparatoria.
No se detuvo en ningún segundos mientras su mente estaba en otro lugar, la sonrisa dibujada en su urlstro no se la pudo quitar nadie hasta que sorpresivamente choco con alguien, lo que la hizo retroceder dos pasos y sus brazos pasaron alrededor de la persona, riéndose torpemente..
— oh Mierda...lo siento
Comentó mientras que pasaba las manos por la espalda del hombre ligerente más alto que ella. Soltandolo se movió alrededor para disculparse nuevamente y girando se encontró con aquellos ojos que ya conocía. Aquellos ojos azules que en algún momento estuvo perdidamente enamorada.
No pudo hablar por largos segundos hasta que aclaro la garganta.
– Jake...
La sonrisa desapareció unos segundos, pero recomponiendo su ropa sonrió amplio.
— Lo siento, venía distraida
Dijo con algo de nerviosismo, el rostro de pocos amigos del chico se dejó notar, era una de las pocas personas que él quería encontrarse en ese momento, pero la chica ignoro su rostro y simplemente le dedicó una sonrisa,
— Ha pasado mucho tiempo ¿Todo bien?
Pregunto por cortesía pero quería salir de ahí corriéndo, o enterrarse viva, pero sorprendentemente el hombre respondió a su pregunta indicando que ido estaba bien y que era un agrado verla, a lo que la rubia simplemente sonrio.
Unos largos segundos de silencio incómodo aparecieron entre ambos mientras se miraban a los ojos fijamente,
— Vi a Covey recién, está hermosa, se parece demasiado a ti, en el rostro cabello, es hermosa
Dijo con cortesía, si bien la niña no la recordaba, ella lo hacia muy bien. Trato con dificultad cuando sintió el timbre del colegio, recordándole que debía ir al trabajo. El chico le sonrió dedicándole unas palabras amorosas a su hija. Sienna le tomaba atención, con una media sonrisa hasta que de pronto sintió un grito detrás de ella <¡Mamá! Qué bueno que no te has ido, olvidé mi teléfono en el auto >
Sienna sintió como si se le cayera un balde de agua en la espalda y se giro dedicándole una sonrisa a su hijo. El parecido era evidente, al de Jake.
Jess frunció el ceño cuando vio a alguien parecido a el, simplemente quedó boca abierta, lo mismo lo hizo el hombre, que era una imagen calcada de el pero 40 años más joven.
La rubia se acercó a su hijo,a guiandolo hacia el auto, no se despidió de Jake en ningún momento, simplemente quería que no viera lo que sucedía, pero las Dos personas más parecidas en el mundo, tuvieron que conocerse y más por error.
— Jess, ve a buscar el telefono— Miro a Jake de reojo y se acercó a su hijo – Despierta tienes que ir a clases
Dijo abriendo el auto cuando estuvieron junto a este , y metiendose dentro se estiró para darle el teléfono que estaba sobre el asiento, lo giro para que se retirara, aunque el chico trataba de decir algunas cosas respecto al hombre que estaba con su madre, y sobre su parecido, la mujer no lo tomo en cuenta, y este se fue indignado hacia el interior, cuando el timbre sonó.
Le dedicó una sonrisa a su hijo como diciendo " luego hablaremos" mientras soltaba un suspiro como fuerza, volviendo a su auto nuevamente .
Se estaba devolviendo al auto cuando unas pisadas la seguían y simplemente de giro, era Jake que la miraba algo confundido,
– Demlnios me asustaste...- Susurro mirandolo.
— Fue un gustó verte, pero debo ir a trabajar, es el primer día en la ciudad, y hay muchas reuniones. Dijo con cortesía, abriendo la puerta de su auto.
– Nos veremos
Le dedicó una sonrisa subiéndose al auto, quería salir lo más rápido de ahí, busco sus llaves del auto con rapidez sin poder encontrarlas. Paero recordó que su auto no funcionaba con contacto de llave,sintiéndose tonta por unos segundos antes de salir del estacionamiento.
No podía afrontar la verdad aún, Jess era hijo de Jake.
Hola? ¿Sienna? - Se sentó con rapidez, al sentir a la chica llorar del otro lado de la linea, simplemente quedándose en silencio unos cuantos segundos.- Sienna, hablame que sucede...- Preguntó Michael preocupado detrás del teléfono, se le sentía dormido. - Todo terminó con Jake, y me siento horrible - A penas dijo la rubia detrás del teléfono, mientras sollozaba con fuerza.
- ¿Qué? espera ¿Qué dices? ¿Jake el que me llamó para ir a tu cumpleaños porque tu querías que estuviéramos ahí contigo? el que hizo todo eso por tí? -Preguntó ya más despierto, soltando un suspiro que terminó en un gruñido enojado- Ya tranquila, se podrá solucionar pronto, los hombres somos así, a no ser que hayas echo algo realmente malo...¿fue malo? Sólo se sentían los sollozos detrás del teléfono. - Fue mi culpa, fui muy intensa con él, no me di cuenta que lo lastimaba, y ahora es indiferente conmigo, tajante y al parecer hacía cosas para que yo me sintiera bien y yo no me daba cuenta...yo no me daba cuenta- Susurraba muy bajito mientras lloraba. Michael soltó una risita suave. - Sienna, tranquila ¿Si?...dale tiempo para que se tranquilice, si decía que te amaba, eso no se acaba de un momento a otro, debe estar procesando su enojo...deberías...- El chico se tomó unos segundos- Darle su espacio, pronto pasará tu dolor y lo olvidarás...y cuando tu lo olvides él volverá. La rubia aclaró la garganta simplemente. - No digas eso...no quiero un tiempo, hemos hablado dos veces y las dos veces me ha dicho que no me amó nunca, entonces todo fue una mentira, nadie deja de amar de un día para otro.
Su sollozo era fuerte, y no podía controlarlo por detrás del teléfono, había intentado hacer muchas cosas para estar con la mente en movimiento pero en aquel día, simplemente dejó todos sus pendientes listos, y la soledad abundó su casa, se dio cuenta que estaba sola, y que era poca la posibilidad de que esa casa estuviera llena nuevamente.
Largos segundos pasaron en los que sus lagrimas corrían por su rostro, pero un pequeño sollozo la hizo hablar. - Venderé la casa de los Papás, ya no quiero estar aquí, me duele...dos veces armé una habitación para niños, y las dos veces he tenido que clausurarla, porque los pierdo... Sienna en un llanto desgarrador, sintió su nombre por detrás del teléfono. - Sienna, ya basta de llorar, podrás tener hijos en algún momento con el indicado - Ya mas molesto su hermano alzó la voz, se sentía desesperado, y estaba a millones de kilómetros de distancia. La rubia simplemente suspiró con fuerza. - No puedo tener hijos Michael, tuve un aborto espontáneo hace dos meses, mis posibilidades son 0 Ambos se quedaron en silencio largos segundos...
In the beginning
2008 - Fiesta de graduación, todo el futuro por delante, todo perfectamente planeado, Harvard una gran universidad para hacer los sueños realidad, pero lo único que necesitaba en ese momento era escapar.
Todo el cambio de la preparatoria a la vida universitaria era tan estresante que por semanas estuvo en su mundo, la música era su mejor amiga, One republic y su disco Dreaming Out Loud se repetía una y otra vez en sus audífonos.
Sentía como la vida se le iba apagando cada vez más, la persona por la que había apostado todo, la había defraudado sin dudarlo, y no veía escapatoria de ello. La música seguía aún más fuerte y el verano continuaba avanzando.
Una noche acalorada, no supo como fue que hizo una pequeña maleta, dejando una nota, tomó todos los ahorros que tenía para la universidad, los guardó en el bolsillo delantero de su mochila, y corriendo hacia el taxi le dio un nuevo giro a lo que sería el inicio de todo.
No supo como llegó al Aeropuerto, pero ya estaba ahí cargando una pequeña maleta con todo el futuro guardado, en dos pares de pantalones y dos blusas. No pensó un segundo más buscó en el panel de vuelos, el que saliera más pronto hacia cualquier lugar
10:15 Australia: Sydney
Fue el primero que le llamó la atención, esperó su turno en la corta fila, buscó los billetes que tenía en su mochila para pagar el ticket hacia su nuevo comienzo, y luego de 12 horas estuvo en un nuevo continente, sin rumbo alguno, estadía y mucho menos amigos a los cuales llamar, solo pudo recordar a alguien.
- ¿Austin? - Sintió la voz adormecida de su hermano detrás del teléfono. - ¿Arielle? - Preguntó sin entender nada, era de madrugada en el otro continente. - Dile a mamá y papá que estoy bien, que no llamen a la policía, estaré bien, prometo llamar pronto, te amo.
Alcanzó a decir cuando colgó el teléfono. Se acomodó el bolso en la espalda para salir del gran aeropuerto donde a penas era una hormiga más que se movía en su interior. Tomó el primer taxi para pedir recomendaciones de donde hospedarse y así sobrevivir por largos 11 años lejos de casa.
Road so far - Hell bells ~ No vi lo rápido que sucedió todo. No lo recuerdo ¿Dónde están todos? ¿Morí? ~
Anteriormente.
De pronto estaba en lo más profundo del bosque, con unas pequeñas trampas las cuales no sabía si iban a funcionar, a mi lado estaba Eric con todos sus sentidos a mil, yo preparada para cualquier cosa, lo sentía en mi, se acercaba. ~~~~~
El frío se dejó sentir alrededor, el viento soplaba cada vez con más fuerza, a penas se escuchaban los pensamientos de Salem. Eric estuvo en todo momento alerta hasta que en un momento se vio envuelta en un portal mágico, siendo transportada hasta el inframundo. Nada funcionó - Pensó- De pronto cayó sobre el suelo frío, sus manos se juntaron lentamente contra su cabeza y sus ojos se abrieron con la misma lentitud, encontrándolo a él, en toda su gloria frente a la chica rubia. No tuvo miedo en ese momento, solo rabia « ¿Qué había pasado con Eric? ¿Morí? »
Pensaba rápidamente mientras que su respiración se hacía cada vez más lenta entrando en una especie de trance. - Julene Morningstar - Se escuchó la voz del hombre en toda la habitación que hacía acústica con su voz grave.
La rubia de un salto se incorporó para observar con odio al hombre que estaba en frente, le sorprendía que fuera humano, era alguien hermoso pensaba, era el señor oscuro como les decían sus tías, era satán en persona. - Julene Spellman - Le corrigió la rubia mientras se sacudía la ropa y arreglaba su cabello con rostro de pocos amigos. - Te esperé por mucho tiempo, querida hija - El hombre que mantenía su semblante calmado y la rodeaba tanto con su presencia como con su mirada, ladeó una sonrisa ganadora. Julene mantenía su respiración lenta y concentrada recordaba todo aquello que le habían enseñado, el autocontrol era su arma más fuerte en ese momento, porque quería lanzarse sobre él en todo momento - ¿Dónde está Eric? - Preguntó por su novio, en ese momento, pero el hombre soltó una carcajada. - ¿Ese lobo impuro? No es para ti, querida Julene, tú debes de aspirar a algo más, ahora que te quedarás acá, debes de buscar alguien a tu altura, eres hija del señor oscuro, todos te desearán. Balbuceaba el hombre mientras hacía alabanza a lo que podía suceder en ese lugar. Sentía su interior pudrirse mientras el hablaba pero no podía moverse como ella quería, o pensar en un hechizo claro ¿Qué sucedía? Sintió una conexión extraña, una voz susurrando muy suavemente en su interior, era Salem. ~ Prepárate ~ Fue lo que escuchó de Salem. En ese momento sintió su cuerpo fuera de sí, pasando por pasadizos oscuros hasta llegar al bosque nuevamente, era Garret trayéndola de vuelta, su profesor. Cayó de rodillas, y miró a todos los que estaban ahí. - ¡Deben de correr! A penas alcanzó a gritar aquello y una fuerte explosión se escuchó bajo sus pies y la tierra comenzó a abrirse, miles de demonios en forma de bestias escaparon por aquel agujero, comenzó a correr lo más rápido que pudo, en su mente sentía la voz de su padre diciendo « "no puedes escapar, los mataré a todos si es necesario" » Se detuvo con fuerza mientras los demás corrían para poder buscar un lugar donde poder defenderse, de pronto vio a más de 10 personas batallando junto a ella. Si algo había aprendido de las clases de artes marciales era a dar un buen golpe y así lo hizo, en un par de movimientos se sacó de encima a un par de demonios que la atacarían. A lo lejos vio a sus tías aparecer por un portal, se levantó del piso y corrió hacia ella tomándola de las manos, juntas podían ser más fuertes pero una de las bestias se lanzó sobre la mayor de ellas y un grito la hizo llenarse de ira. Observó su alrededor, y de un simple aplauso lanzó una onda expansiva que dejo a las bestias tiradas en el piso, a las que estaban más cerca de ellas. Corrió de vuelta para levantarla del piso y observándolas a los ojos, con rostro preocupado y decidido. - ¡Tías deben de retener a los demonios! Debo terminar con un asunto. Decía con sus palabras llenas de odio. De soslayo veía a Eric luchar con Austin, y del otro lado Garret y Kylo librándose de algunos espectros. No pudo detener más la mirada para ver quién más estaba luchando a su lado, pero lo agradecía. Se tomó unos segundos para cerrar sus ojos. Recordar aquellos momentos que vivió con todos. Estaba decidida a morir para que ellos no lo hicieran, era su asunto, debía de librarse de Lucifer, de su padre, no iba a ser una lacaya. Tomó un gran suspiro - Hoy no Satán - Susurró muy despacio y corrió directamente hacia la grieta del piso y de un salto se dejo caer hacia lo mas profundo de la tierra, pero antes de llegar al piso, el hombre la tomó por el cuello y su cuerpo con fuerza se detuvo. Casi inerte se movió bajo su cabeza haciendo una mueca de dolor. - Eres muy valiente hija, pero todos morirán, solo con el chasquido de mis dedos, veamos ¿Con quién comenzamos? Se paseaba mientras la sostenía cada vez con más fuerza del cuello. Los pies de la chica se movían sin cesar, tratando de zafarse, sosteniendo con fuerza los brazos inquebrantables del animal que tenía frente a ella porque no se podía llamar de otra manera. Su respiración se acortaba cada vez más, y su rostro se ponía cada vez mas colorado, a penas ya podía
escucharlo. El hombre de gran estatura continuó hablando. - Ese chico que te siguió ¿Cómo es que se llama? ¿Eric?...Sí el Lobo, podría comenzar con él, luego con tus tías, y amigos que están luchando por ti en este momento, no sirven de nada Decía el hombre con ojos amarillos llenos de ira por la insubordinación de su hija. - Lo mejor es matar a todos, y que tú puedas verlo. La sonrisa amplia y tétrica se dejo ver en sus labios. Fue cuando Julene reunió todas las fuerzas que le quedaban, no podía ni pensar en ver morir a alguien que amaba. Llena de odio, dolor, y cólera, colocó las manos en la cabeza del señor oscuro y lo teletransportó fuera del inframundo, donde simplemente era un humano con poderes tal como los que estaban en el lugar con ella.
Sintió la energía fluir, por sus venas como si fuera hielo. De pronto no tenía el control de sus poderes, los cuales se incrementaban cada vez más, haciendo una pulsación cada vez más fuerte, el poder se apoderó de su cuerpo, dándole una fuerza sobrenatural, apretando su cráneo cada vez con mas fuerza, provocándole dolor. - ¡No...dañarás...a mis amigos! Su voz cambió en unos segundos, sus ojos se pusieron blancos y un resplandor salió de sus manos. A lo lejos y con fuerza un pulso se dejó sentir a lo más profundo del bosque. La luz se propagó como el destello de un rayo en un día de tormenta, solo aquello se pudo ver. [Continuará]

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~ Julene....Julene!... ¡No! ~
Fue lo último que escucho de sus tías. La energía maligna se apoderó de su cuerpo y alma, dando fin a su único mal que tenía en ese momento, su padre.
[Anteriormente]
Sintió la energía fluir, por sus venas como si fuera hielo. De pronto no tenía el control de sus poderes, los cuales se incrementaban cada vez más, haciendo una pulsación cada vez más fuerte, el poder se tomó de su cuerpo, dándole una fuerza sobrenatural, apretando su cráneo cada vez con mas fuerza, provocándole dolor.
- ¡No...dañarás...a mis amigos!
Su voz cambió en unos segundos, sus ojos se pusieron blancos y un resplandor salió de sus manos.
A lo lejos y con fuerza un pulso se dejó sentir a lo más profundo del bosque.
La luz se propagó como el destello de un rayo en un día de tormenta, solo aquello se pudo ver.
[Ahora]
El pitido en su oreja no dejaba de sonar con fuerza en su cabeza, estaba en un lugar desolado, sola en un charco de lo que parecía ser sangre pero solo era agua sucia.
Se levanto con rapidez, observando su alrededor y pudo ver un suave destello frente a ella, aún aturdida le tomo algunos segundos en reaccionar que sucedía.
Cómo abeja a la miel aquella luz la llamaba y atraía, cada vez daba un paso lento hacia ella.
Tragó saliva con dificultad, su cabeza daba vueltas rápidamente y con pasos más rápidos siguió la luz. Pudo palparla por unos segundos y pronto esta la envolvió haciéndose parte de sí, era la misma fuerza que había dejado libre su padre, la energía angelical que lo precedía, ahora era de ella.
Sintió su cuerpo retorcerse por mucho tiempo, sus gritos se hacían escuchar en ese lugar desolado pero nadie podía escucharla, la verdad es que todo paso en fracción de segundos.
«Vio todo lo que había pasado antes de que su ataque de ira se desatara. Toda la fuerza de su poder contenido, todo aquello que ella no conocía de si misma y estaba reprimiendo, se observó a si misma con rostro sorprendido. De pronto estaba en su cuerpo nuevamente matando al ser maligno de su familia, lo observó a sus ojos. Aquellos ojos amarillo oro que ni aunque estuviera muriendo cambiaban su expresión diabólica.
- Lamento que terminara así, pero jamás...jamás viviré en tu sombra ni en tus dominios, el infierno se cerrará pronto, lo prometo
Dijo con odio mientras que ella sentía que todo era tan lento, pero al contrario todo pasó en fracción de segundos. El cráneo del hombre se deshizo en sus manos, vio la luz irse de sus ojos perfectamente delicados.» Pronto despertó nuevamente sobre el agua sucia. Incorporándose la fuerte energía se devolvió a su cuerpo, haciendo que se retorciera de pie. Observó asombrada lo que había producido; el bosque en llamas, sus tías y amigos en el piso, lo que parecía estar inconscientes. Corrió con fuerza para lanzarse junto a Erick tomando sus signos vitales, « Gracias, gracias, estás vivo » Dijo suavemente. Sintió un ruido e iba a defenderse cuando vio a Garret de pie junto a ella, algo golpeado, sangrando. - Yo...yo no quería hacer esto - Dijo titubeante, poniéndose de pie para acercarse a su profesor que la observaba serio, como era él. « El hombre de grandes dimensiones, y perfecto rostro, ojos amarillos muy parecido a su padre se sacudió la ropa, soltando un gran suspiro. - Deberás remediar todo esto Julene, tienes un gran poder, y no podemos controlarlo en esta academia, es bueno que vayas a otro lugar donde no le hagas daño a nadie. - Decía el Garret con seriedad, mirándola hacia abajo. Julene miraba a su alrededor, a sus amigos sus tías «¿Ella podía hacer eso, que más podía hacer?» Suspiró con fuerza - Eres igual o más poderosa que tu padre, eres la primera hibrido en el planeta, Ángel, demonio y humana a la vez. - El hombre colocó la mano sobre su hombro.- Puedo enseñarte como cambiar todo esto, y luego enviarte a un lugar donde no harás daño a nadie, estarás bien Julene no te preocupes. Garret le dedicó una pequeña sonrisa y retrocedió unos pasos, ambos hicieron un hechizo, Garret en eso era especialista y pronto estuvo todo de vuelta a como era antes. ~ o ~
Los pasillos estaban llenos de estudiantes nuevamente, Julene caminaba por entre ellos sin encontrarle sentido a nada, Garret la seguía de cerca por cualquier cambio. Era como cualquier desconocida a los ojos de todos, la chica se giró suavemente para observar a sus amigos y pronto se golpeó con fuerza contra alguien, observó hacia el frente y era él, Erick. « Lo siento mucho » Dijo Julene con voz suave, pero el chico le sonrió de vuelta restándole importancia, no la conocía, ella había hecho que la olvidara, nunca estuvo en su vida. Pasó por su lado como si nada. Los recuerdos la inundaron con rapidez, la cascada, las noches de risa, aquellos besos largos y cariñosos, el ultimo momento donde estuvo con ella observando sus ojos diciéndole que él estaría con ella por siempre, y apoyándola. Aquello la mataba lentamente pero era por su bien, por su seguridad, y en cierto modo ella lo entendía, debía dejarlo ir. Lo quedo viendo largo rato mientras se alejaba por el pasillo hasta que desapareció. - Es lo mejor Julene, tienes que ir por tus cosas- La voz de Garret resonó en su cabeza y cerró los ojos con fuerza para volver a caminar, las clases comenzaron y todos entraron a sus respectivos salones. Lo único que se llevó eran las interminables fotos colgadas en su pared de su tiempo viviendo en la academia, las dejó en una caja la cual sellaría con magia, al igual que ese amor que tenía en su corazón. Tomó a su gato, y Garret con un portal la envió al lugar más inhóspito del mundo, el infierno.
Thursday June 22th, 2023 - 6:30 am
La noche había pasado rápido, no se había dado cuenta como es que el despertador estaba sonando una vez más, si no hace mas de cinco minutos había cerrado los ojos. Las semanas habían sido intensas, y mas la última con su cambio de rutina, que la traía un poco más despistada. Como era costumbre, las mañanas se hacían muy cortas, al menos para ella, que se dedicó a ordenar un poco la sala, encontrando ropa tirada por doquier, la cual la hacía sonreír por inercia, dejando esta a un costado del sofá, pronto llegaría su dueño por ella.
Estaba mirándose al espejo antes de salir, cuando de pronto sintió su teléfono sonar, sólo miro de reojo el remitente que decía " Londres " y simplemente contestó, sabía quién era.
-¿Qué hora es allá? Ni siquiera saludó, y sintió el reclamo del otro lado. « Hola para ti también, y son las 11:30 am» Se sonrió para si misma, conocía la voz femenina detrás del teléfono, era su gemela. La morena simplemente puso el teléfono en altavoz para seguir su rutina de la mañana, aún así mientras hablaba con su hermana, como casi todos los días.
-¿Me llamas porque estas nerviosa por algo, o solo para saber el nuevo chisme? Se reía para si misma, la ultima semana habían hablado mucho más que en el ultimo año, y eso le parecía extraño, pero no le molestaba en absoluto.
«Quería saber como estabas, me preocupas ¿Estás bien? ¿Segura que no te han raptado?» -
Sólo resopló, al escucha su comentario, y tomó lo ultimo para salir del departamento. -¿Tan imposible es que alguien me soporte? Comentó antes de subirse al elevador, que la llevaría al estacionamiento. Por un momento se desconectó de todo, recordando algunos días que habían pasado que la hacían sonreír, si que estaba distraída. De pronto el teléfono se volvió mas chillón. «Dominique, Dominique ¿estás ahí?»
Su voz la hizo reaccionar y soltó una risita. - Sí aquí estoy, y respecto a lo que hablamos el otro día, estoy bien, todo va bien ¿Es tan extraño que salga con alguien? Tú lo hiciste, hasta te vas a casar. Se sintió un resoplo del otro lado de la linea el regaño se escuchó del otro lado y simplemente lo ignoró llegando hasta su auto. -Estaré bien Nicolette, no deberías preocuparte tanto, estaré bien ¿Si? Ahora debo conducir hacia mi trabajo, te amo mucho pero adiós Logró deshacerse de su hermana con rapidez y dejó su teléfono, en el hueco de las bebidas y no se demoró demasiado en salir del estacionamiento, y aunque ya estaba entrada la primavera, la lluvia se hacía presente una vez más. Tuvo cuidado en tomar la ruta directo a su trabajo, puso la radio para no caer en el sueño que tenía en ese momento, cuando se detuvo en una intersección, girando sus ruedas para virar hacia la izquierda, poniendo las intermitentes mientras esperaba que el semáforo cambiara de luz. Estaba totalmente metida en sus pensamientos que no sintió como es que de atrás un auto perdía el control por la lluvia, dejando un sonido ensordecedor de chillidos de llanas, donde trataba de frenar. No pasó ni medio segundo, cuando impactó de lleno el auto de la chica, haciendo que este avanzara unos cuantos metros hacia la izquierda quedando en el carril contrario. Dominique a penas reacciono, y cuando lo hizo sólo vio dos luces que se acercaban a gran velocidad, impactándole de lleno una vez más por el lado del conductor. - - Mujer de 30 años, indice de glasow 1, inconsciente en el lugar, reanimada en el lugar, presión 90/60 , respuesta ocular leve, intubada en el lugar, una unidad de sangre y una de ringer, laceración en la cabeza, accidente vehicular...