CITA A CIEGAS ━━ 𝐧𝐚𝐧𝐛𝐚𝐤𝐚
AU: sin cárcel.
★彡ᴊʏᴜɢᴏ 🧺
Aceptaste una cita con el primer perfil que te recomendó tu amiga y no sabías si sentirte nerviosa o angustiada. Ambos habían acordado tener una cita tipo picnic en el parque, algo sencillo y relajado. Llegaste puntual, incluso un poco antes, a las 4:20. Extendiste la manta sobre el césped bajo la sombra de un árbol grande, mientras el sol se filtraba entre las hojas y la brisa templada jugaba con los extremos de tu ropa. Habías traído varios postres caseros y algunos aperitivos, esperando que él también aportara algo... o al menos conversación.
Pasaron diez minutos.
Luego quince.
Y él no aparecía por ninguna parte.
Miraste a tu alrededor con disimulo, tratando de no parecer demasiado ansiosa. A lo lejos, niños corrían riendo tras una pelota, algunas parejas paseaban tomados de la mano, y una anciana alimentaba a las palomas. Pero él no.
Sacaste el teléfono con dedos un poco temblorosos y revisaste los mensajes: lugar correcto, hora correcta. Confirmado. No había error.
Una punzada de decepción se coló en tu pecho.
━━ Quizás esto fue una mala idea... ━━murmuraste para ti misma, bajando la mirada hacia tus manos, que comenzaban a jugar nerviosas con una esquina de la manta━━. Él no vendrá. O tal vez nunca quiso tener una cita conmigo en primer lugar...
El pensamiento dolía más de lo que esperabas.
Estabas a punto de levantarte, con el nudo del desencanto apretándote la garganta, cuando escuchaste pasos rápidos, desordenados, aproximándose desde la vereda detrás de ti. El ritmo era urgente, como si alguien hubiera olvidado algo importante. Volteaste.
Ahí estaba.
Una figura delgada, con el cabello negro revuelto por el viento, se acercaba corriendo con torpeza, esquivando a un ciclista y tropezando apenas con una raíz del camino. Vestía una chaqueta negra arrugada sobre una camiseta blanca y jeans ligeramente gastados. Aun así, algo en su apariencia te hizo sonreír: llevaba en una mano una bolsa con el logo de un restaurante japonés y, en la otra, el celular que parecía haber olvidado guardar.
━━ ¡Espera! ¡Lamento llegar tarde! ━━gritó mientras frenaba justo frente a ti, doblándose un poco para recuperar el aliento. Respiraba agitado, con el rostro ligeramente enrojecido, entre el esfuerzo físico y la vergüenza━━. N-no quería que empezara así... Solo... no sabía cómo verme presentable ━━dijo sin mirarte directamente, revolviéndose el cabello con frustración━━. Y cuando me di cuenta de la hora, entré en pánico, corrí hasta una tienda y... bueno, traje esto. Son onigiris. No sé si te gustan...
Bajó la cabeza, como si esperara que lo regañaras o simplemente te marcharas.
Pero tú solo lo observaste en silencio por unos segundos. El corazón se te aflojó un poco al ver su expresión honesta, los hombros caídos y la forma en que parecía tan humano, tan genuinamente avergonzado por haber fallado... y al mismo tiempo tan decidido a no rendirse.
Suspiraste, sintiendo cómo la tensión se disipaba lentamente de tus hombros.
━━ Está bien, Jyugo ━━dijiste con una leve sonrisa mientras te hacías a un lado para dejarle espacio en la manta━━. Lo entiendo.
Él levantó la mirada, sorprendido por tu tono. Una chispa de alivio brilló en sus ojos oscuros.
━━ ¿En serio?
━━ En serio ━━asentiste━━. Aunque me vas a tener que compensar con al menos dos onigiris. De los buenos.
Él soltó una pequeña risa, y en ese momento, la tarde empezó a sentirse menos solitaria.
Se sentó a tu lado en la manta, aún con la respiración entrecortada. Sacó con cuidado los onigiris de la bolsa, colocándolos entre ustedes como si fueran una ofrenda de paz.
━━ No sabía qué te gustaban, así que traje de salmón, atún y uno con umeboshi... aunque ese no estoy seguro si es un insulto o una buena elección ━━murmuró, aún sin atreverse a mirarte del todo.
━━ ¿Una cita fallida y un reto culinario sorpresa? Vaya, estás subiendo la apuesta ━━comentaste con una sonrisa juguetona, mientras abrías uno de los paquetes y dabas un pequeño mordisco━━. Mmm... está bueno. Te salvaste.
Eso pareció relajar un poco los hombros de Jyugo, aunque su postura seguía siendo tensa, como si no supiera qué hacer con sus manos o hacia dónde mirar.
Tú, en cambio, comenzaste a hablar con naturalidad. Le contaste cómo tu amiga te había convencido de usar la app de citas después de una ruptura desastrosa, y cómo habías terminado aceptando la primera sugerencia sin pensarlo demasiado. Le hablaste de tu trabajo, de tus intentos fallidos por cocinar arroz sin que se pegara a la olla, de tu vecino raro que te roba el WiFi y del gato callejero que te sigue cada mañana como si fueras su humana oficial.
Jyugo te miraba con atención, los ojos ligeramente abiertos, como si cada palabra tuya fuera algo digno de guardar. De vez en cuando asentía, y cuando se atrevía a decir algo, lo hacía en voz baja, como si midiera el impacto de cada sílaba.
━━ ¿Y entonces el gato entró a tu casa solo? ━━preguntó de pronto, casi sorprendido.
━━ ¡Sí! Como si pagara renta. Caminó directo a la cocina, se subió a la encimera y me miró como diciendo "¿dónde está mi desayuno?" ━━reíste, recordando la escena━━. Al menos ya no me juzga cuando le sirvo atún en lugar de salmón.
Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Jyugo. No era amplia, pero sí genuina.
━━ Creo que le agradas ━━dijo, con un tono que sonó más personal de lo que esperabas.
━━¿El gato o tú? ━━bromeaste, alzando una ceja.
Jyugo se atragantó ligeramente con un grano de arroz y desvió la mirada, claramente arrepintiéndose de haber hablado.
━━ B-bueno, el gato... supongo ━━balbuceó, rascándose la nuca.
Reíste con más fuerza, no de burla, sino porque su incomodidad te parecía tierna. Te gustaba su sinceridad, ese aire de alguien que no intentaba impresionarte, sino simplemente estar ahí, presente, aunque le costara.
La tarde fue avanzando entre bocados de comida, silencios cómodos y tus historias que tejían un espacio seguro. El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados, y el aire se volvía más fresco. Jyugo parecía cada vez menos tenso. No hablaba mucho, pero te miraba como si cada palabra tuya le diera permiso de relajarse un poco más.
━━ Gracias por no irte ━━dijo de pronto, rompiendo un silencio mientras recogía una servilleta arrugada-
━━. Pensé que me odiarías por hacerte esperar.
Lo miraste con suavidad.
━━ Pensé que me habían dejado plantada, sí. Pero al verte correr como si tu vida dependiera de esta cita... bueno, no pude enojarme. Se nota cuando alguien está intentando.
Él asintió lentamente, mordiéndose el labio inferior, y luego te miró por fin, sin bajar la mirada esta vez.
━━ es la primera vez que salgo con alguien así... sin tener que fingir algo raro. Me da miedo arruinarlo.
━━ No tienes que impresionarme, Jyugo ━━respondiste, apoyando los codos en las rodillas y mirándolo de lado, con una sonrisa honesta━━. Solo sé tú mismo. Ya me agradas así.
El silencio que siguió fue distinto: cómodo, cálido. El tipo de silencio que no necesita llenarse de palabras porque ya lo dijo todo.
La brisa de la tarde ya comenzaba a volverse un poco más fría, y el cielo se había teñido de tonos entre naranja y violeta. Algunos niños recogían sus juguetes mientras las familias se despedían del parque. El murmullo constante de la vida empezaba a diluirse, dejando a ustedes dos en un rincón de paz cada vez más silencioso.
Terminaste de comer el último onigiri que quedaba, dándole una palmada ligera a tu estómago.
━━ Bueno, sobreviví. Ningún onigiri con veneno ━━bromeaste, mirando de reojo a Jyugo━━. Vas bien para ser un novato en esto de las citas.
Él bajó la mirada, pero esta vez sonrió sin intentar esconderlo.
━━ No estoy seguro de haberlo hecho bien, pero... me alegra que hayas querido quedarte.
Guardaron juntos los restos del picnic en silencio. Él acomodó la bolsa con mucho cuidado, y tú doblaste la manta con movimientos lentos, casi como si no quisieras que la cita terminara todavía.
Cuando ya estaban de pie, listos para marcharse, hubo una pequeña pausa entre ustedes. Ninguno daba el primer paso para irse.
━━ Oye... -dijo Jyugo de pronto, girando apenas el cuerpo hacia ti, pero sin atreverse a mirarte directamente a los ojos━━. ¿Crees que... podríamos repetir esto alguna vez?
Levantaste una ceja, fingiendo pensarlo por un momento dramático, con una mano en la barbilla.
━━ Mmm... bueno, depende.
Él te miró, confundido, ligeramente nervioso.
━━ ¿De qué?
━━ De si la próxima vez llegas antes de que el sol empiece a ponerse ━━dijiste con una sonrisa amplia.
Él soltó una risa suave, casi aliviada, y asintió.
━━ Lo intentaré. De verdad.
━━ Entonces... supongo que sí. Podemos repetirlo ━━dijiste, encogiéndote de hombros con una sonrisa que escondía una pequeña emoción en el pecho━━. Tal vez no con onigiris comprados a última hora, pero sí contigo.
Jyugo te miró, esta vez sin apartar la vista. Y por primera vez en toda la cita, fue él quien dio el siguiente paso. No físico, sino emocional.
━━ Gracias... por hacerme sentir cómodo. No pensé que estaría tan nervioso. Pero... me gustas ━━murmuró, con esa honestidad torpe que se le notaba en cada palabra━━. Aunque no sepa cómo demostrarlo bien todavía.
Tu corazón dio un pequeño vuelco. No era una declaración dramática. Era simple, sincera. Y eso la hacía mil veces más valiosa.
━━ Entonces ya tienes un punto extra para la próxima cita ━━respondiste con una sonrisa suave.
Caminaron juntos hacia la salida del parque, uno al lado del otro, sin prisas. No hubo promesas exageradas, ni despedidas apresuradas. Solo una mirada compartida de vez en cuando, y la certeza silenciosa de que esto... no era un adiós.
Era un "hasta pronto".












