Soy producto de una vida violada, pero no del acto, mi acto, mi violaciĂłn, sucediĂł varios años más tarde. No el acto, pero sĂ de “la vida”, no supieron diferenciarse en su ser, entonces me convertĂ en ese tacho de basura, no en vĂctima, sino en depĂłsito -y no dramaticemos esto-. Mi acto en cambio, si me convirtiĂł en vĂctima hasta que luego no. Soy producto y soy acto. Soy respuesta de una respuesta, y generadora de otras respuestas que seguramente repercuten generando otras más respuestas. Y asĂ. La vida es una montaña rusa, aunque mi padre las odiaba y por eso siempre nos subimos juntos y sĂłlo a las vueltas al mundo, esas eran más cĂclicas aĂşn, pero lentas y seguras, como Ă©l, y como la otra figura masculina que creo sĂ fue producto del acto, aunque sea un secreto, y aunque ambos sepamos que los regalos los dan los papás, y las cartas se guardan debajo de la almohada de mamá.Â

















