había estado esperando a quien la acompañaría a la hora del almuerzo, desde que vio su canasta, en forma de corazón, tan romántica, sabía que tenía que ser suya. y así fue, aunque le costó un poco más de lo que había planeado gastar sabía que valdría cada centavo. ya había puesto todo sobre la mesa, y notó que al fondo de la canasta había... ¿30 recipientes pequeños? si es que había contado bien, parecían estar rellenos de gelatina, y siendo amante de los postres y golosinas no perdió el tiempo para disfrutar de algunos antes de que llegase su contraparte. tomó bastante tiempo, o eso le pareció. tal vez había llegado muy temprano, pero en el momento que finalmente vio a una castaña acercarse con determinación a la mesa, ya había consumido al menos la mitad de las gelatinas. se sentía un poco extraña, pero no lograba identificar qué era lo que estaba mal. —¡hola! ¿eres mi cita? —preguntó, poniéndose de pie de inmediato, y casi tropezándose en el proceso. esto le causó gracia, que se transformó en una risa. se acercó a darle un abrazo, y depositar un beso en su mejilla. —tengo que decirte... no sé qué pusiste en esas gelatinas pero están deliciosas. tienes que compartir esa receta conmigo. ¡por favor! siéntate, me muero de hambre. —insistió, volviendo a la silla en la que estuvo sentada hacía unos instantes. —por cierto, soy lola ¡mucho gusto! —estaba arrastrando un poco sus palabras, pero se sentía tan bien que no le preocupaba mucho. ( @lmpicciche )