llega el aire por la ventana apilando una ciudad sin forma, o mejor dicho, de forma irregular. me siento pequeña pequeñita. veo las nubes ir de prisa como queriendo llegar desesperadamente a otro lugar.
el que tiene el delirio de grandeza necesita un dios en quién proyectar ese frenético deseo de crear y ser eterno como si no existiera la muerte como si no existiera el final.
me gusta ser pequeña
quisiera achicarme más.












