El psicólogo Marshall Rosenberg, creador de la “Comunicación No Violenta”, decía que nuestras palabras pueden ser muros o ventanas. Un muro separa y crea distancia, una ventana permite ver y ser visto. Cada palabra, cada gesto, cada silencio puede construir una u otra cosa. También nuestro diálogo interno, las palabras que nos decimos en la intimidad de nuestra mente, pueden ser el primer muro o la primera ventana.














