A por lo nuevo
Vaya, hace años que no escribo. Solía la escritura ser una rutina diaria, por las noches, con un nuevo descubrimiento musical y la lámpara de noche. Pero eso cesó de ser así hace más o menos cuatro años, cuando me empecé a hacer a la trágica idea de que mi mundo iba a ser en un idioma extranjero, un país extraño, y una compañía inestable y muy distinta a mí. Yo soy una de esas que escribe para compartir y pensar en voz alta. Escribir en inglés no era sincero y mi comunidad hispana era cada vez menor.
Verás, es que hay mucho de lo que hablar. Desde que llegué a Portland ocho años atrás he estado involucrada en un ciclo de relaciones abusivas y decisiones basadas en el miedo y la dependencia. No voy a pasarme el resto de este post intentando procesar el por qué de este ciclo, puesto que eso se hará más claro con cuentos y poemas que escriba y, de nuevo, comparta en voz alta. Pero ese detalle es importante para que se sepa que tengo como objetivo meterme de lleno en las rutinas y las comunidades en las que me siento comprendida y querida. En dos semanas me mudo a Boston, donde mi vida dará un cambio bastante radical. Mi trabajo es 100% en español y en mi casa seremos todos hispanoablantes. Estoy de nuevo immersa en la lectura de ficción latinoamericana y, a partir de agosto, la estaré enseñando a un grupo de adolescentes latinxs.
Espero con este cambio recobrar mi conexión a lo que más me ha inspirado en esta vida a ser como soy y a mantener mis ideales: mi cultura y mi gente. hasta pronto,














