resulta difícil disimular su sorpresa cuando la castaña pronuncia aquello que a ella misma le costaba tanto trabajo. no quiere ofender a su amiga luciendo tan incrédula, pero su subconsciente la ha hecho prepararse para las peores reacciones, que no sabe cómo responder a aquello. agacha la mirada al sentir el contacto de sus manos, y por mucho que intentó contenerse, las lágrimas caen por sus mejillas, así que se apresura a recogerlas con el dorso de su otra mano. siente que su corazón se encoge cuando menciona que le importa. a veces se sentía tan vacía, sola, y sobre todo, desechable, que esas palabras la ponen a temblar por dentro. es como si hubiera tropezado al borde de un precipicio y lograra evitar la caída. vuelve a respirar, pero el susto aún está ahí, disminuyendo con excesiva lentitud. por fin asiente con lentitud y en ese gesto hay liberación, incluso suelta una breve risita ante la broma pronunciada. ‘ no quería decirle a nadie porque… ’ carraspea, intentando encontrar firmeza. ‘ mientras menos personas supieran, más sencillo era obtener credibilidad— no sé, ludo. llevo haciendo esto más tiempo del que quisiera ’ admite, agachando la mirada y acomodando su cabello tras la oreja. no es la primera vez que lleva un muchacho a casa. la diferencia es que teo está enterado de su papel, y el resto creía que pía de verdad estaba enamorada de ellos. ‘ hay… hay algo más ’ dice tras una pausa, intentando reunir el valor para confesar la parte, quizás, más importante. relame sus labios porque de pronto siente la boca seca y suspira. ‘ yo… estoy— estaba… ’ le sabe amarga la corrección, pero así son las cosas ahora. ‘ estaba viéndome con alguien ’ y la mira, no por valentía, sino porque necesita estudiar su expresión para animarse a continuar. ‘ con bambi ’ añade, casi con un hilo de voz. ‘ perdón. sé que suena horrible y que quizás eso me hace una pésima amiga— las cosas solo se dieron y… ’ deja la oración al aire. se sorprendió incluso a sí misma cuando se dio cuenta de que las cosas con la menor se habían salido de sus manos. ‘ estoy enamorada de bambi, ludo. como… muy enamorada ’
ver lágrimas comenzar a descender hace que por fin reaccione, que dé finalmente la espalda a espejo y enfrente a blonda para ayudar a limpiar humedad en mejillas con suave tacto, escuchándola con más atención aún. no puede ponerse en sus zapatos e imaginar cómo debe sentirse, no puede ser tan hipócrita e intentar robar protagonismo, ella misma tendrá un montón de cosas que la diferencian del resto y aún así, nunca ha sentido el mismo miedo que ahora se refleja en orbes cristalinas impropias, como tampoco el alivio que relaja facciones. en parte no la entiende, ¿por qué ocultarse? quizás está tan acostumbrada a desagradar por ser ella misma, con sus condescendientes comentarios y quejas, que nunca se le ha pasado por la cabeza los tipos de sacrificios que pueden hacerse para encajar. está más acostumbrada a la soledad. “pía, conmigo no tienes que fingir” y ahora palmas presionan hombros contrarios, busca reconfortar con suave apretón, antes de soltarla para oír lo que prosigue. no sabe qué más podría estar ocurriendo, por eso nueva noticia la toma tan por sorpresa. a cada palabra que blonda pronuncia, ludovica procesa e intenta no gesticular, no ponerla nerviosa, pero es frente a mención de hermana menor que ojos se abren como platos. ¿tanto estaba ocurriendo a sus espaldas? lo primero que siente es enorme tristeza, nudo en garganta, le duele que tanto propia sangre como mejor amiga hayan ocultado información tan vital, ¿es que la veían como una especie de monstruo? pero no se inmuta, porque si hay algo que ha perfeccionado con los años es habilidad por manejar neutral faceta, y mientras corre mechón castaño que molesta sobre su rostro, suspira con pesadez. “está bien,” no quiere que se la malinterprete, no le molesta relación entre par, en realidad tiene todo el sentido ahora que lo oye en voz alta. “yo... -- no me enoja que te guste bambi” otra vez inhala, intenta que voz no se quiebre, “no sé cómo es amar a alguien, supongo que las locuras están justificadas” primera vez en mucho tiempo que intenta empatizar por encima de propios sentimientos, “pero me duele, ¿sabes? que no me hayas dicho nada. yo podría haberte ayudado” baja la vista, pero no se mueve de aquel lugar apoyada en el lavabo que ya siente propio, “¿bambi sabe lo que sientes?” no va priorizarse, todavía le importa en qué términos está el par.