Una Carta Sin Mascaras Primera Parte
En la profunda penumbra de mi ser, ¿realmente me amas? ¿Deseas verme? ¿Anhelas pasar esta Navidad juntos? Desglosaré mis pensamientos en partes, Desglosaré mis pensamientos en partes, como páginas de un libro antiguo, donde cada palabra es un susurro del alma, cada línea un eco de mis sentimientos más profundos.
En tu juego con mis emociones, hallé un dolor profundo, un eco en mi pecho. Me duele que dudes de mi fuerza, de mi capacidad de expresarme, de defenderme, pues abrir mi corazón no es una falta, es un acto de valentía.
En el silencio de mis lágrimas, encuentro la fuerza para alzar mi voz, para expresar mi verdad sin miedo. No soy una marioneta en tu mano, sino un ser que busca comprensión y cariño, que anhela ser escuchado y comprendido en su dolor, en su amor profundo.
Aunque las palabras duelen, prefiero la sinceridad a la ilusión de un amor que no es auténtico. En cada latido, en cada suspiro, en cada palabra, busco la verdad, la conexión genuina que nos una como padre e hija, como almas que se entienden más allá de las palabras y las heridas del pasado.
Aunque mis palabras fueron dagas afiladas, en su filo llevaban la verdad que mi corazón clamaba. En aquel instante, sentí en lo más hondo, que tu respuesta sería la calma a nuestra tormenta, que no habría más disputas, que el amor sería guía, y que el pasaje, seria como un sueño, hecho realidad, deseo que ambos anhelabamos.
En el rincón más íntimo de mi ser, creí que el amor que me tienes perduraba, que aún en tus recuerdos mi amor reposaba. Soy la niña que te adoraba y aún te adora, que te coloca en un pedestal de afecto y devoción.
Escribo con esperanza estos versos de amor y dolor, que reflejan mi anhelo de ser comprendida y amada. Siento que aún no conoces mi ser verdadero, que evitas adentrarte en el laberinto de mi alma.
A veces me parece que no entiendes mi mundo, que anhelo ser tan real para ti como lo son mis hermanos, que mi existencia en tu vida sea más que una sombra. Deseo que mi amor sea recibido con la misma intensidad, que mi voz resuene en tu corazón con dulzura y claridad.