Jhoel... Aquí estoy otra vez. Realmente estoy en una situación preocupante ¿Sabes por qué? Porque siento que en cualquier momento todo se va a ir al carajo. Y no es nuestra culpa. Me conociste en cautiverio. Cuando el humo flamante de mi alma estaba apagado por una herida que tú no provocaste. Cuando mi cuerpo no es mi cuerpo si no el de mi madre. Cuando mi vida no es mi vida si no la de un sistema arreglado para las personas como yo que nacieron para seguirlo. Y tú, un alma libre sin miedo de enfrentar lo que sea. Siento que es lo que más admiro de ti. Tu valentía. Pero ¿Qué será de mí? Si me siento encarcelada en mi propia casa. Hay un hilo rojo que me mantiene atada a ti. Pero a pesar de estar atada no me siento oprimida. Cada que jalas de ese hilo para acercarme me siento cada vez más y más libre, pero mientras más lo haces, más siento como se debilita ese hilo. Es una tensión extraña que me obliga a alejarme cuando siento que estoy muy cerca. No quiero cortar el hilo, y no lo haré, pero no quiero tensionarlo más tampoco.
Lo único que quiero es estar contigo hasta donde me dejes. Y espero me dejes hasta la muerte y hasta después...











