Mis tĂos dejan BostonÂ
Un camiĂłn de mudanza lleva su casaÂ
por la ruta norteamericana.Â
11 años de acumulaciĂłnÂ
de cosas en el ático y en el basement.Â
¡No sabes lo que era el basement!Â
dice mi tĂa en un audio de WhatsApp.Â
Mi tĂo, que consiguiĂł trabajo en Tampa,
volĂł de sorpresa para ayudarla a embalar.Â
Embalaron y embalaron,
hasta guardarse a ellos mismos en cajas.
Hicieron chiste sobre eso en otro audio.Â
Hablo con mi tĂa mientrasÂ
mi tĂo se cuela por detrás, para hacer chistes, obvio.Â
A los dĂas veo en Facebook, un posteo de MarĂa
la amiga mexicana de mi tĂa.Â
Amistad que entablaron ahĂ, en Braintree.Â
Es decir, Boston.Â
Creo que es a partir del posteo de otroÂ
que siento propia la mudanza de mi tĂa.Â
Me emociono un poco mientras deslizo el carrete.Â
En las fotos aparecen unos tĂos jĂłvenes,Â
unos primos jĂłvenesÂ
y los hijos de MarĂa, Andrea y Jorge, tambiĂ©n jĂłvenes.Â
Una juventud retenida en 11 años de amistad.Â
Mi mente imagina una escena tĂpica:Â
la de una vecina tocando la puertaÂ
con una apple pie en la manoÂ
para dar la bienvenida a quien llega.Â
Esa casa vacĂa que muestran en fotos es la misma que visitĂ© en 2019.
Mi yo de ahora ya no recuerda mucho de mi yo del 2019.Â
Me paguĂ© el viaje con la plataÂ
que nos dividimos del seguro de vida de papá.
Me hubiese gustado que viajáramos todos
a los Sweet Sixteen de mi prima Sol,
pero viajĂ© sola. Mi primer vuelo internacional.Â
Llegué primero a New York, pero ese es otro poema.
Un Flixbus me llevĂł hasta Boston y a BostonÂ
fueron a buscarme mi tĂo y Juan, mi primo.Â
La casa de mis tĂos en Braintree, un pueblo cerca de Boston,Â
se parecĂa a esas casas de las series, o pelĂculas.Â
Todo Estados Unidos es una imagen sacada de las pantallas.Â
Esa casa gigante era de mis tĂos. Con su olor a Estados Unidos.Â
Su comida de Estados Unidos. Sus muebles de Estados Unidos.Â
Un bosque la rodeaba.Â
Una noche vi un ciervo cruzando la calle,Â
saliendo de la casa
huyendo de las luces delanteras de la camioneta de Liz,
otra amiga argentina de mi tĂa,Â
esa noche volviamos de Boston
habĂamos ido a bailar, las amigas de mi tia
querĂan que conociera su noche.
Casi un mes estuve en esa casa,
conociendo a los amigos de mis tĂos,
los amigos de mis primos,Â
yendo al Dunkin Donuts, al Cotsco, al Primark.Â
Mis tĂos se mudan y todos esos recuerdos se mudan tambiĂ©n.Â
Me resulta curioso pensar que nunca más irĂ© a BostonÂ
Âżo si?Â
Mis tĂos llegan a Tampa y lo primero que hacenÂ
es darse una chapuza en las aguas cálidas de Florida.Â
Les espera una semana en hotel,
hasta que llegue su casa en el camiĂłn.
Me ilusiona viajar de nuevo, conocer otro estado.Â
Habitar esa otra casa que conozco
solo por videollamadas.










