siempre pensé que cuando cumpliera 18 mi vida cambiaria, podría hacer mas cosas porque legalmente tendría mayores beneficios como ciudadano.
podría comenzar a hacer algo de mi vida.
alejarme del narcisismo de mi madre, que me empujo a una autoestima de mierda a lo largo de toda mi vida. que me guio a un perfeccionismo obsesivo y a una anorexia. que podría alejarme también de la vida que lleva mi padre, con su pareja toxica y la violencia constante en el hogar. pensé que podría hacer mi vida y librarme de todas esas cargas. lo soñé tantas noches mientras iba a la cama entre lagrimas
conforme fui creciendo, y llegue a los diecisiete años, mi pensamiento cambio un poco, aun tenia la vaga esperanza de que el día en que me independizara económicamente podría salir corriendo en algún momento, y que cumplir dieciocho seria el comienzo. pero comencé a pensar que mi ser no cambiaria, que me sentiría de la misma forma que me sentiría el día anterior a cumplir finalmente esa edad tan deseada.
pero no estaba preparada para sentirme mas pequeña, mas ínfima, mas insignificante de lo que creía que era antes de cumplir dieciocho.
pues aquel día ya paso, ya tengo la edad pero lejos de sentirme con ese abanico de opciones que creí que tendría, esas puertas que solo tendría que abrir para seguir el tortuoso camino de la vida para llegar a mis metas y cumplir mis sueños. me siento aun mas lejos de aquellas puertas al infinito, me siento mas lejos de sentirme cómoda con mi ser, con mi propia existencia incluso y me pregunto ¿realmente todo esto vale la pena?
me siento como una niña pequeña, y tengo tanto miedo. me siento como a mis once años, cuando recién descubrí que me gustaban también las mujeres, o cuando tenia ocho, el día que descubrí que no soy una mujer como me habían forzado a creer por los genitales que poseo. siento esa misma clase de miedo, al futuro, a las reacciones, ese terror absoluto a que alguien mas se acerque lo suficiente para enterarse. esa obsesión por tener que hacer todo lo posible no solo para ocultar lo que soy si no para cambiarlo. pero esta vez ese terror se siente aun profundo, mas avasallador, mas duro.
me siento como una niña pequeña, como cuando quería agazaparme tras las piernas de mi querido padre cuando tenia miedo. aun quiero hacerlo, esconderme del mundo tras su espalda. y que nada parezca tan duro cuando estoy a su lado.
aun así, escondo tantas cosas, tantas que me matan por dentro. porque aun con lo mucho que me quiere, temo que su crianza y sus principios le impidan aceptarme como soy.
creí que me libraría de estos dolores cuando cumpliera mis dieciocho, que jamas tendría que decirles nada a mi familia, porque pasada esta edad, todas las decisiones que tome son enteramente mías.
pero, ahora entiendo que esta no es una cuestión de libertades, de poder o no hacer algo. es cuestión de sentimientos, de sensaciones y de tener apoyo (o no tenerlo)
es cuestión de confianza en uno mismo. que aunque nadie te apoye, estas tu para apoyarte. que aunque todos estén a tu lado, el que tiene que estar siempre allí, eres tu.